Los S-300 y Buk-M2, emblemas del poder militar del chavismo, no estaban conectados al radar cuando helicópteros estadounidenses ingresaron al espacio aéreo venezolano.
Los avanzados sistemas de defensa antiaérea rusos con los que el chavismo aseguraba proteger el espacio aéreo venezolano estaban fuera de servicio cuando Estados Unidos lanzó la operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
La ausencia de respuesta permitió un despliegue con mínima resistencia durante las primeras horas de la llamada Operación Resolución Absoluta.
Según funcionarios estadounidenses citados por The New York Times, los sistemas S-300 y Buk-M2 —considerados entre los más sofisticados del arsenal ruso— ni siquiera estaban conectados al radar cuando helicópteros de EE. UU. ingresaron al espacio aéreo venezolano.
El reporte describe un escenario de desorganización militar y baja operatividad que dejó al país prácticamente indefenso.
La adquisición de estos equipos fue anunciada en 2009 por el entonces presidente Hugo Chávez como un elemento disuasorio frente a una eventual intervención extranjera. Sin embargo, más de una década después, el estado real de los sistemas contrastaba con el discurso oficial.
Funcionarios actuales y retirados señalaron que Venezuela nunca logró dar mantenimiento adecuado a los S-300 ni a los Buk-M2. La escasez de repuestos, la falta de personal técnico calificado y el impacto acumulado de la corrupción y las sanciones internacionales deterioraron su capacidad operativa.
Un análisis del diario neoyorquino, basado en imágenes satelitales, fotografías y videos, reveló que varios componentes permanecían almacenados —y no desplegados— al momento del ataque. En algunos casos, esos equipos fueron destruidos por bombardeos estadounidenses antes de entrar en funcionamiento.
La caída del supuesto escudo antiaéreo venezolano expuso la brecha entre la propaganda militar del chavismo y la realidad operativa de sus fuerzas armadas, y dejó en evidencia el desgaste de una alianza estratégica que, en el momento decisivo, no respondió.
De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), entre 2008 y 2014, Rusia habría suministrado a Venezuela varios elementos de defensa, convirtiéndose en uno de los sistemas de defensa aérea multicapa más densos de América Latina.
Asimismo, en octubre de 2024, Rusia habría enviado más sistemas antiaéreos Pantsir, Buk-M2 e Igla-S.