Sicarios irrumpieron en una reunión familiar en Sarita Colonia. Más tarde, la violencia se trasladó a Emergencias del nosocomio, donde la Policía tuvo que efectuar disparos para evitar una masacre.

Lo que comenzó como una celebración familiar por la festividad de San Pedro y San Pablo en el asentamiento humano Tiwinza, zona de Sarita Colonia, terminó en una doble tragedia que se extendió hasta los pasillos del Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, sembrando el pánico entre pacientes y personal médico.

El saldo de esta ola de violencia es de dos personas fallecidas y cuatro heridas, en una noche marcada por el descontrol criminal.

Alrededor de la noche del domingo 28 de junio, dos sujetos encapuchados irrumpieron de manera violenta en una vivienda donde se desarrollaba una fiesta.

Sin mediar palabra, los criminales abrieron fuego indiscriminadamente contra los presentes para luego huir con rumbo desconocido.

En el lugar, seis personas resultaron gravemente alcanzadas por los proyectiles. A pesar de los esfuerzos por auxiliarlos, dos de las víctimas llegaron sin signos vitales al hospital. Fueron identificadas como Torrejón Mori, de18 años, y Diego Jesús Cleve, de 35 años.

Los otros cuatro asistentes al evento permanecen internados bajo pronóstico reservado debido a la gravedad de sus lesiones.

Intentaron rematar a los sobrevivientes
La pesadilla no terminó con el ataque en Tiwinza. Minutos después de que los heridos fueran ingresados al área de Emergencias del Hospital Daniel Alcides Carrión, la tensión se apoderó del nosocomio.

Según reportes policiales y de testigos, allegados a las víctimas identificaron en los exteriores a dos sujetos sospechosos con capuchas, señalándolos como los presuntos atacantes.

En medio del caos, uno de los sicarios logró burlar la seguridad e ingresar armado al centro de salud con la aparente intención de acabar con la vida de uno de los sobrevivientes que estaba siendo atendido.

Ante el peligro inminente dentro del hospital, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) reaccionaron rápidamente y efectuaron disparos al aire en el recinto médico para disuadir al delincuente, dispersar a la multitud enardecida y tomar el control de la situación.

Hasta el momento, el atacante no ha sido capturado.

El Departamento de Investigación Criminal (Depincri) del Callao y las Fuerzas Armadas ya resguardan las zonas afectadas. La principal hipótesis que manejan las autoridades apunta a un ajuste de cuentas.

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