La presencia de Alcántara Tellería provocó la reacción de los pobladores, quienes expresaron su indignación y exigieron justicia para las víctimas.
Como parte de las investigaciones por el asesinato de Zoila Castillo y su hijo de seis años, Alexis Alcántara Tellería fue trasladado desde Lima hasta San Martín para participar en una serie de diligencias destinadas a esclarecer el doble crimen.
El investigado llegó primero a Tarapoto y luego fue trasladado a Tocache y al distrito de Uchiza, en San Martín, donde las autoridades realizaron la reconstrucción de los hechos. Esta diligencia permitió recrear los momentos relacionados con el caso y recopilar nuevos elementos para la investigación.
La presencia de Alcántara Tellería provocó la reacción de los pobladores, quienes expresaron su indignación y exigieron justicia para las víctimas.
Ante esta situación, efectivos de la Policía Nacional desplegaron un fuerte resguardo para garantizar el desarrollo de las diligencias y evitar que la reconstrucción se frustre.
Entre las pruebas claves en la investigación, destaca el examen de luminol realizado a la camioneta utilizada por el acusado. Durante la inspección se detectaron rastros de sangre en la parte posterior del vehículo y en la maletera.
Mientras continúan las investigaciones para determinar todos los detalles del caso, los cuerpos de Zoila Castillo y de su hijo permanecen en la morgue del hospital de Tocache.
¿A qué se dedicaba el asesino?
Alexis Alcántara se desarrollaba como un fotógrafo que promocionaba sus servicios y trabajos a través de redes sociales.
Además de realizar filmaciones y producciones audiovisuales, ofrecía servicios vinculados al turismo y a la captura de imágenes de aves exóticas en la Amazonía peruana.
Aunque registra domicilio en el distrito de La Molina, Alcántara realizaba viajes frecuentes a la selva, donde desarrollaba gran parte de sus actividades.
Necropsia del menor
El cuerpo del pequeño presentaba evidentes signos de violencia. Según información policial, el menor fue descuartizado, quemado y desfigurado, lo que dificultó confirmar su identidad.
Las prendas de vestir encontradas en la escena coinciden plenamente con la ropa que llevaba el niño al momento de su desaparición.