La banda criminal ‘Los Pirañas de Ventanilla’ se atribuyó el ataque y advierte que los homicidios continuarán si las empresas no pagan cupos.
La violencia vinculada a la extorsión cobró una nueva víctima en el Callao. Kenio Juan Ventocilla Estrella, un joven de apenas 19 años, fue interceptado por dos sicarios en motocicleta mientras cumplía su ruta habitual por la avenida Néstor Gambetta, en el Callao.
El atentado ocurrió a la altura del paradero Farmacia. Sin importarles la presencia de pasajeros a bordo de la unidad de la empresa Acorsa, los criminales dispararon directamente contra el conductor, impactándolo en el tórax y el hombro.
Aunque el joven fue trasladado de urgencia al hospital Daniel Alcides Carrión, los médicos solo pudieron confirmar su fallecimiento horas después debido a la gravedad de las heridas.
‘Los Pirañas de Ventanilla’
Tras el asesinato, la organización criminal autodenominada ‘Los Pirañas de Ventanilla’ utilizó las redes sociales para sembrar el pánico.
A través de grupos de WhatsApp integrados por transportistas, los delincuentes enviaron un mensaje explícito adjudicándose el crimen.
«Se los advertí, somos Los Pirañas… Si no se ponen al día, voy a seguir matando choferes», se lee en la amenaza que circula entre los trabajadores del volante.
Según las investigaciones, la banda ya había enviado cartas extorsivas exigiendo que seis empresas del sector se «alineen» con sus demandas económicas.
Entre las compañías bajo la mira de los delincuentes se encuentran Acorsa, Midivisa, Aries, Vencasa, Ciudad Pescador y Marcos S.A.
Gremio de transportistas en pie de guerra
Ante la ola de sangre, un grupo de transportistas inició una protesta desde las 4:00 a. m. en el paradero Santa Fe. Bajo el resguardo de la Marina de Guerra y la Policía Nacional, los conductores manifestaron su indignación y miedo.
Los trabajadores, quienes evitaron mostrar sus rostros por temor a ser el próximo blanco de ‘Los Pirañas’, cuestionaron duramente la efectividad del plan antiextorsiones del Gobierno. Denunciaron que la presencia policial desaparece durante las tardes y noches, dejando los corredores viales a merced de los sicarios.