El artista puertorriqueño convirtió el escenario más visto de la televisión estadounidense en el marco de un matrimonio real, celebrado ante más de 125 millones de espectadores durante su histórica presentación en el Super Bowl.
El medio tiempo del Super Bowl dejó el domingo un momento inédito que trascendió la música y el deporte. Bad Bunny sorprendió al mundo al integrar una boda legal a su presentación, celebrada en pleno campo del estadio Levi’s de Santa Clara, California, durante uno de los eventos televisivos más vistos del planeta.
La ceremonia ocurrió mientras el artista interpretaba Baile Inolvidable (2025), tras la aparición de Lady Gaga, invitada especial del show. En ese momento, una pareja contrajo matrimonio sobre el césped, en una escena cuidadosamente incorporada a la puesta en escena del espectáculo.
Lejos de tratarse de un acto simbólico, el enlace tuvo validez legal.
De acuerdo con confirmaciones del entorno del artista a medios estadounidenses, los novios habían invitado inicialmente a Bad Bunny a su boda.
El cantante respondió con una propuesta inesperada: llevarlos al escenario del Super Bowl y convertir su matrimonio en parte del show.
Bad Bunny actuó como testigo y firmó el certificado matrimonial ante millones de espectadores, quienes incluso presenciaron el tradicional corte del pastel.
El momento se produjo en un Super Bowl ya histórico por razones musicales y culturales.
Bad Bunny se convirtió en el primer artista en liderar el espectáculo de medio tiempo con un repertorio íntegramente en español, reforzando un discurso centrado en la identidad latina y la proyección de una América que va más allá de Estados Unidos. La presentación incluyó referencias a Puerto Rico y la participación de otros artistas, entre ellos Ricky Martin.
La actuación coronó una semana clave para el cantante, quien a inicios de febrero fue distinguido con el Grammy a Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Este domingo, Bad Bunny volvió a marcar un hito al transformar el espectáculo del Super Bowl en un evento donde el entretenimiento dio paso a un acto real, íntimo y sin precedentes en la historia del medio tiempo.