“La ‘U’ ya prescindió del DT, arquero, volante y (ahora) defensa que la hicieron tricampeón”.
Que Universitario de Deportes haya fichado al brasileño Miguel Silveira, siendo que el club ya tiene su cupo de extranjeros lleno, no hace más que ejercer presión pública sobre los dos defensores de la ‘U’, Williams Riveros y Matías di Benedetto, quienes reprobaron su examen de nacionalización, y que tendrán una segunda y última oportunidad de aprobarlo a fines de enero.
La presión está clara: “Ahora tengo ocho extranjeros, pero solo me permiten inscribir a siete; por lo tanto, debo de rescindirle a uno de ellos. O apruebas o te vas”, parecen haber sido las palabras de la dirigencia crema hacia dos de los zagueros que hicieron impenetrable a su defensa. Recordemos que esa misma (nueva) dirigencia, no le renovó al arquero bicampeón, que terminó fichando por Peñarol. “O te nacionalizas o te vas”.
Pero ahí comienza lo complicado, pues tanto ‘Tarzán’ como el de apellido italiano tienen —todavía— dos años más de contrato, por lo que, si quieren sacarlos, o les pagan los 24 meses de trabajo que les restan o los prestan a otro equipo que aún no tenga su cupo de extranjeros agotado. ¿Se imaginan a un tricampeón deshaciéndose de toda su última línea? Están arriesgando el sueño del tetracampeonato, ¿o no?
Y aquí todo podría complicarse aún más, pues al margen de que cualquier club desearía contar con uno (o dos) de los centrales titulares del tres veces campeón, ¿cómo quedaría la interna en el Monumental? ¿Los compañeros restantes aceptarían en el grupo al desconocido por el que sacaron a su amigo? ¿Qué pasaría en el vestuario ante el primer error de Caín Fara o de Miguel Silveira? Y, antes de eso, ¿cómo se sentirían los que “se quedan”? No es un detalle menor que se haya prescindido del DT, arquero, contención y, ahora, de uno (o dos) de los defensas del vigente tricampeón. El pragmatismo ¿ganó?