El deportista no se encontraba en el inmueble al momento del desastre, ya que se dirigía a reunirse con su familia cuando ocurrió el terremoto.

La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela dejó una dolorosa historia en el mundo del fútbol. Andrea, esposa del futbolista Héctor Bello, perdió la vida luego de proteger con su cuerpo a la hija de ambos durante el colapso del edificio donde vivían.

El propio jugador, integrante del Marítimo de La Guaira de la Segunda División venezolana, confirmó el fallecimiento de su esposa mediante un emotivo mensaje en redes sociales.

Según las autoridades, la mujer cubrió a la pequeña Alana, de apenas un año, para salvarla cuando la estructura se vino abajo.

Bello no se encontraba en el inmueble al momento del desastre, ya que se dirigía a reunirse con su familia cuando ocurrió el terremoto. Al conocer la tragedia, compartió un desgarrador mensaje de despedida dedicado a su esposa.

«Me dejaste solito con nuestra hija… ¿Cómo le digo yo eso a mi hija, Andrea? ¿Cómo le explico a tu hija que perdiste la vida para salvar la de ella y yo no estuve en ese momento para hacer nada?», escribió el futbolista.

Los sismos registrados el 24 de junio provocaron el colapso de numerosas edificaciones, especialmente en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas por la emergencia.

Las labores de rescate continúan entre los escombros mientras las autoridades mantienen la búsqueda de personas desaparecidas. El desastre ha dejado cientos de fallecidos y miles de heridos, además de cuantiosos daños materiales.

Este fue el mensaje completo de Héctor Bello:
Siempre vas a ser nuestra heroína favorita, mami. Me voy a encargar de recordarle a nuestra bebé lo maravillosa que fuiste, lo mucho que la amabas. Le contaré la historia de cómo la salvaste, amor, cómo diste tu propia vida por nuestra hijita, que fuiste una mujer valiente, que dando tus últimos suspiros nunca la abandonaste, mami.

Pero hay algo que no te puedo perdonar, mami: me dejaste el alma destrozada, me dejaste solo. La lucha siempre decíamos que era de los dos, mami. ¿Te acuerdas que me pasaste una foto y te dije: “Esa niña sí está bella”, y me dijiste: “Yo también, ¿verdad?”, y te echaste a reír? Te dije: “Sí, tú también estás bella, pero no más que yo”, jajaja. Reíamos por teléfono y la bebé siempre cortaba la llamada. Cuando nos colocábamos los filtros y la bebé se asustaba, jajaja, decía: “Papi, no gusta”.

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