Fray Armando Ccoyuri y su hermano masacraron a toda una familia con un hacha en Majes, Arequipa.
Una frase estremecedora marca la investigación por el violento ataque contra la familia Calsín Pacompía en Majes, provincia de Caylloma, en Arequipa. “Jefe, méteme un balazo, no merezco vivir”, dijo entre lágrimas Fray Armando Ccoyuri Chumbisuca a un policía tras ser intervenido junto a su hermano Tonny Badanay.
Ambos son investigados por haber atacado con un hacha a cinco integrantes de una familia dentro de una vivienda ubicada en Majes durante la madrugada del 2 de junio. El hecho dejó como víctima mortal a Gerardo Calsín Cari y a otros cuatro miembros de la familia heridos.
Según la declaración de un agente, Fray Ccoyuri pronunció la impactante frase para victimizarse luego de ser capturado. Para la Fiscalía, esa reacción forma parte de los elementos que vinculan a los hermanos con el violento ataque que ha generado indignación en Caylloma.
Tras la agresión, los hermanos huyeron del inmueble. Sin embargo, Fray Ccoyuri presentaba una grave lesión en la mano derecha, producto de un hachazo involuntario que, según la investigación, le habría dado su propio hermano durante el ataque contra la familia.
Esa herida habría complicado su fuga. Horas después, ambos investigados fueron ubicados e intervenidos por la Policía en la zona de Sóndor, en el distrito de Santa Isabel de Siguas.
Durante la audiencia de prisión preventiva en la que se les dictó 9 meses de prisión preventiva, el Ministerio Público expuso que los hechos habrían estado precedidos por un conflicto familiar. Roberta Calsín Pacompía declaró que antes del ataque había impedido que los investigados mantuvieran contacto con sus hijas menores de edad.
Además, la mujer indicó que incluso pensaba denunciar a Fray Armando por un presunto abuso sexual contra su hija de 13 años. Para la Fiscalía, este antecedente permitiría establecer el móvil del crimen que terminó con la muerte de Gerardo Calsín Cari y dejó heridos a otros integrantes de su familia.
La defensa de los imputados sostiene que no sería posible que las menores agraviadas hayan identificado a los hermanos durante el ataque, debido a que todo estaba oscuro. También alegó que, al momento de la detención, no se les encontró el arma presuntamente utilizada.
Esto generó la indignación popular. Los vecinos exigieron la mayor pena para estos criminales. En tanto, por el concurso real de delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado, el Ministerio Público proyectó que los investigados podrían recibir una condena de hasta 35 años de prisión.