El sicario venezolano fue capturado en 2018 cuando planeaba un asalto en Plaza Norte. Aunque en el Perú fue condenado por tenencia ilegal de armas, posesión de explosivos y tráfico de drogas, la Policía sostenía que su historial criminal era mucho más amplio.
Durante años, el nombre de Edinson Agustín Barrera, alias ‘Catire’, fue sinónimo de violencia extrema para los investigadores de la Policía Nacional.
Mucho antes de que el Tren de Aragua se convirtiera en la organización criminal más temida del país, él fue el primer integrante de esa banda cuya captura reveló que el grupo venezolano ya había comenzado a operar en el Perú.
El 3 de agosto de 2018, agentes de la Dirincri lo capturaron junto a otros cuatro venezolanos en el centro comercial Plaza Norte, en Independencia.
Según la investigación policial, el grupo integraba la banda ‘Los Malditos del Tren de Aragua’ y se preparaba para asaltar una agencia bancaria. Durante el operativo se incautaron armas de fuego, una granada de guerra, municiones, pasamontañas y el croquis del local que pretendían atacar.
La detención marcó un punto de quiebre para las autoridades. Hasta ese momento, el Tren de Aragua era una organización poco conocida en el Perú.
Las investigaciones posteriores permitieron establecer que la banda ya había extendido sus operaciones desde Venezuela hacia otros países de Sudamérica y que buscaba consolidar una red dedicada al sicariato, la extorsión, la trata de personas y otros delitos.
Aunque en el Perú fue condenado por tenencia ilegal de armas, posesión de explosivos y tráfico de drogas, la Policía sostenía que su historial criminal era mucho más amplio.
De acuerdo con informes de inteligencia, ‘Catire’ era considerado un sicario de alta peligrosidad y era conocido por la brutalidad con la que actuaba. Incluso, un peritaje psicológico elaborado durante el proceso judicial concluyó que mostraba un profundo desprecio por la vida humana y una personalidad compatible con un delincuente extremadamente violento.
En junio de 2019, el Poder Judicial sentenció a Barrera a ocho años de prisión, mientras que sus cómplices recibieron penas de hasta doce años. Sin embargo, su nombre volvió a ocupar titulares este año cuando surgió la posibilidad de que recuperara la libertad tras cumplir su condena, debido a que la sentencia no contemplaba una expulsión inmediata del país.
Según el Acta de Declaración de Identidad de Extranjero levantada por la Dirección de Investigación de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes de la Policía Nacional del Perú, a la que Perú21 accedió, el ciudadano venezolano tiene 31 años, nació el 28 de diciembre de 1994 en el estado venezolano de Anzoátegui, es soltero, y cuenta con primer año de educación secundaria.
Registra una estatura de 1.72 metros, 60 kilogramos de peso, ojos color café, cabello negro y complexión delgada.
En la sección de datos biométricos también se dejó constancia de que presenta tatuajes en el rostro, cuello, dorso, espalda y otras partes del cuerpo
Finalmente, el Gobierno concretó este domingo su expulsión junto con otros dos ciudadanos venezolanos vinculados al Tren de Aragua.
El traslado se realizó a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea del Perú con destino a Venezuela, cerrando así el capítulo del hombre cuya captura permitió descubrir el ingreso de una de las organizaciones criminales más peligrosas de América Latina al territorio peruano.