Encuesta de Ipsos, que un 18% eligió por quién votar en la última semana y un 12% optó por uno de los dos candidatos el mismo día de la elección. Un 74% no observó irregularidades en su mesa. Alta desaprobación a la ONPE y JNE se mantienen.
Un electorado cambiante, voluble y dividido terminó eligiendo el último 7 de junio a quien gobernará el país en los próximos cinco años. Miles, incluso, decidieron su voto entre Keiko Fuimori y Roberto Sánchez en el momento mismo en que esperaban su turno para sufragar. Sin embargo, casi la mitad de los peruanos ya tenía su voto decidido desde el inicio de la segunda vuelta.
Así lo revela la última encuesta nacional de Ipsos realizadaen la que el 49% de los entrevistados afirmó haber tomado su decisión desde el principio, mientras un 20% lo hizo con semanas de anticipación. Un 18% de peruanos eligió por quién votar durante la última semana previa a la elección y un 12% optó por uno de los dos candidatos el mismo día en el que fue a sufragar.
Para Guillermo Loli, director de Estudios de Opinión de Ipsos, históricamente, un importante porcentaje de peruanos decide su voto en el último tramo de la campaña, “se van conectando conforme se va acercando el día de la elección”. La desinformación, el desinterés, el antivoto, los debates y los miedos, según Loli, son algunas de las razones que influyen en la decisión de estos electores.Ipsos también preguntó a sus entrevistados sobre el desarrollo de la última jornada electoral y la mayoría de los ciudadanos percibió tranquilidad. El 74% de los encuestados señaló que la votación en su local transcurrió de manera normal, sin mayores problemas. Solo el 11% reportó haber observado muchas irregularidades con riesgo de fraude, y un 8% consideró que hubo algunas anomalías, aunque sin considerarlas graves.
Sin embargo, la desconfianza que generó el desempeño de los organismos electorales en la primera vuelta continuó en el balotaje. Según revela el estudio, un 64% de peruanos desaprobó la gestión de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), mientras el trabajo del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) fue rechazado por el 60% de peruanos.
Para Loli, si bien la desaprobación de estas dos instituciones bajó en esta segunda vuelta, “los dos siguen jalados”. “Lo ideal sería que tengan 70% de aprobación y no 30%, la sensación de desconfianza se mantiene. Las denuncias de irregularidades en la primera vuelta marcaron a la mayoría de peruanos”, explicó.
Los electores también calificaron la gestión del presidente José María Balcázar a contadas semanas de dejar el cargo. Un 65% rechaza su labor como mandatario, una cifra porcentual que se mantiene por tercer mes consecutivo; solo 17% aprueba su gestión.
“La lectura es que es un presidente más que está desaprobado, un terrible indicador de que la presidencia en estos cinco años fue una institución deslegitimada, desprestigiada. Si Balcázar navega en esos márgenes de aprobación es por su casi inexistencia en la agenda política”, indica Loli.