“Por lo general, en los políticos prima más una visión botín o batán que botón, y en los técnicos lo contrario. Botín no necesita explicación, y batán es usar el poder del Estado para venganzas políticas o personales”
Cerraba mi columna anterior diciendo que, de manera muy simplona, uno puede pensar en el Estado como un botón, un botín o un batán. Quienes vemos al Estado con visión botón, queremos que active un mecanismo que produzca un resultado cada vez que se apriete. Sea estabilidad monetaria, campañas de vacunación, seguridad ciudadana, o desayunos escolares, el objetivo es que funcione. Para eso hay que tener una misión clara y precisa, liderazgo de sus autoridades, funcionarios calificados y probos, medición de resultados y ganas de mejora continua. Por lo general, en los políticos prima más una visión botín o batán que botón, y en los técnicos lo contrario. Botín no necesita explicación, y batán es usar el poder del Estado para venganzas políticas o personales.
¿Cuánto del Estado peruano se comporta como botón, botín o batán? Lamentablemente, es muy poco lo que califica como botón. Islas de modernidad se les llamó en algún momento, algunos pocos entes técnicos que se fortalecieron o crearon luego de la hiperinflación. El Banco Central de Reserva tiene una larga historia de muy buenos profesionales, pero incluso su autonomía fue vulnerada durante el primer gobierno de Alan García. Fue la Constitución de 1993 y la nueva ley orgánica del BCR las que establecieron reglas que le permitieron recuperarla, y el liderazgo de Julio Velarde desde 2006 el que ha permitido la estabilidad económica. Al BCR se agregan algunos pocos entes estatales que todavía tienen perfil técnico, aunque cada vez en menor medida. Los gobiernos de Castillo y Boluarte quedarán para la historia marcados por el gran retroceso que implicaron para la capacidad técnica y ejecutora del Estado peruano.
En general, es más fácil crear una institución estatal imbuida de una vocación técnica que intentar reformar a una antigua que ya tiene sus mañas. La cultura se come a la estrategia en el desayuno decía Peter Drucker, y aplica para cualquier institución, sea privada o pública. El statu quo es siempre difícil de vencer, por eso el deterioro de la capacidad botón del Estado peruano es un grave lastre para las próximas administraciones. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) es un ministerio que fue creado con visión técnica hace menos de catorce años (octubre 2011), y ya hemos visto en lo que se ha vuelto uno de sus programas más importantes. Nada puede estar más alejado de la misión del Midis que intoxicar a niños pobres por contratos obtenidos por coimas. Rehacer ese programa y ministerio es tarea compleja, difícilmente creíble que este gobierno podrá convertir ese botín en botón.
El Ministerio del Interior siempre ha sido materia de críticas y los intentos de reforma policial no han rendido frutos suficientes. A finales de los noventa participé en estudios sobre el tema, incluyendo la primera encuesta de victimización realizada en Lima. En ese momento, era muy probable ser víctima de robo, pero salir ileso del mismo. Lima tenía todas las características que tenían ciudades más violentas como Río, Sao Paulo, Bogotá, Ciudad de México, etcétera, pero todavía no se usaba armas de fuego. Luchar contra el crimen requiere un Ministerio del Interior íntegro y con liderazgo que comparta la visión botón (no el batán de la presidenta, como parece ser el caso hoy), del compromiso de los líderes de la PNP, y de una coordinación con el Ministerio Público, Poder Judicial, INPE (del Ministerio de Justicia) y Ministerio de Economía y Finanzas. Sin el liderazgo de la presidenta y del Ministerio del Interior, difícil avanzar.
La Junta Nacional de Justicia es un ente relativamente nuevo, pero cuestionado por no tener una visión botón. Es la enésima intentona de mejorar los mecanismos para asegurar mejores jueces y fiscales, lo que es indispensable. La primera conformación generó debate, pero esta última, cuya opaca selección fue liderada por el cuestionado defensor del Pueblo, lo es más. Hoy tramita con rapidez una denuncia contra la presidenta del Poder Judicial y está por evaluar una contra la fiscal de la Nación del ministro más cuestionado. ¿Batán?