Apoyo Consultoría estima que reemplazar esa cobertura hubiera costado S/21,700 millones al año.
La expansión de las universidades privadas permitió que 1.38 millones de peruanos accedan a educación superior hasta 2025, una demanda que difícilmente habría podido ser absorbida por el Estado por restricciones fiscales y de gestión.
Un estudio de Apoyo Consultoría, elaborado para la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (Fipes), estima que reemplazar esa oferta demandaría S/21,700 millones al año, monto equivalente a 38 hospitales de alta complejidad.
El aporte no se limita al número de alumnos. La oferta privada acercó sedes a zonas periféricas de Lima, amplió programas semipresenciales y a distancia, y abrió opciones para mayores de 24 años, estudiantes que trabajan y personas con discapacidad.
Las universidades organizadas como sociedades anónimas (societarias) concentran gran parte del crecimiento y superan el millón de matriculados.
Carlos Córdova, director de Proyectos de Apoyo Consultoría, explicó que el estudio buscó medir acceso, calidad y generación de valor. Dijo que la expansión permitió “facilitar el acceso a perfiles de estudiantes que antes no tenían tanto acceso”.
Brechas
El informe reconoce brechas: la tasa bruta de matrícula llega a 38% en Moquegua, pero baja a 14% en Huancavelica. Además, ocho regiones tienen una oferta privada limitada.
La expansión estuvo acompañada por una mejora en algunos indicadores académicos. Entre 2019 y 2023, las universidades societarias registraron un promedio de 170 publicaciones científicas en revistas de alta calidad, frente a 152 de las asociativas y 74 de las públicas. Sus egresados muestran resultados laborales competitivos.
Apoyo Consultoría estimó que los egresados de universidades privadas obtienen una prima salarial de 6% frente a los de instituciones públicas. La diferencia sube a 8% cuando se comparan solo universidades licenciadas y alcanza 9% entre una privada licenciada y una no licenciada.
Fernando Barrios, presidente del Consejo Directivo de Fipes, sostuvo que el sector privado complementó un esfuerzo que el sistema público no podía cubrir por sí solo. Recordó que apenas 20% de los peruanos mayores de 25 años cuenta con educación superior y afirmó que las familias invierten en ella porque la consideran “el mejor vehículo de ascenso social y económico”.
Barrios reconoció que el proceso está lejos de concluir. “No hemos hecho todo bien. Es una curva de experiencia y aprendizaje”, manifestó. Su planteamiento es continuar ampliando la cobertura con pertinencia y calidad, mientras se colabora con el Estado y las universidades públicas.
En ese sentido, el gremio reconoció que, si bien existen oportunidades de mejora, la educación privada permitió acumular capital humano, ampliar las opciones de las familias y mejorar las perspectivas laborales de cientos de miles de ciudadanos. Sin esa oferta, una parte importante probablemente no habría llegado a las aulas universitarias.
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