El ataque perpetrado en el Cercado de Lima deja una herida grave, amenaza a decenas de trabajadores y expone el avance de mafias que operan con total impunidad.
La violencia vinculada al cobro de cupos en el transporte informal volvió a teñir de sangre las calles de Lima. Esta vez, un conductor de combi fue asesinado a balazos en plena ruta en el Cercado de Lima tras presuntamente negarse a pagar una extorsión diaria exigida por delincuentes.
El atentado no solo acabó con su vida, sino que dejó a una pasajera gravemente herida y sumió en el miedo a toda una empresa de transporte que denuncia ser víctima constante de amenazas.
La víctima fue identificada como Deza Montañez, de 40 años, conocido como “Pichón” entre sus compañeros. Según testigos, el chofer había iniciado su jornada con normalidad desde su paradero en la avenida Tacna, recogiendo pasajeros con dirección al Callao, sin imaginar que sería seguido por sus atacantes.
Emboscada en plena avenida
Minutos después de iniciar el recorrido, una motocicleta con dos sujetos a bordo comenzó a perseguir la unidad. La escena terminó en la avenida Argentina, donde los delincuentes interceptaron la combi y abrieron fuego sin mediar palabra.
Los disparos impactaron directamente contra el conductor, quien perdió el control del vehículo tras el ataque. La unidad terminó chocando contra un auto estacionado, mientras los pasajeros gritaban desesperados y buscaban ponerse a salvo.
El crimen ocurrió frente a la esposa del conductor, quien trabajaba como cobradora en la misma unidad. La mujer presenció el asesinato sin poder hacer nada para evitarlo, en medio del caos generado por los disparos.
Producto del ataque, una pasajera resultó gravemente herida y fue trasladada de emergencia al hospital Arzobispo Loayza, donde permanece con pronóstico reservado. Su estado refleja el alto riesgo al que están expuestos los usuarios del transporte informal en medio de esta ola de violencia.
Este atentado no sería un hecho aislado. Según denunciaron los trabajadores, ya se han registrado al menos cinco ataques contra la misma línea de transporte, todos presuntamente vinculados a bandas dedicadas al cobro de cupos.
Amenazas tras el crimen
Lejos de detenerse, la violencia continuó incluso después del asesinato. Compañeros del conductor revelaron que recibieron mensajes extorsivos a través de WhatsApp, en los que los delincuentes confirmaban el crimen y lanzaban nuevas amenazas.
“Nos escribieron diciendo que ya habían matado a un chofer y que si no nos comunicamos para pagar, el siguiente sería otro de nosotros”, relató una trabajadora, visiblemente afectada.
El mensaje generó aún más alarma entre los transportistas, quienes aseguran vivir bajo constante presión. Muchos temen continuar trabajando, pero también señalan que no tienen otra fuente de ingresos para sostener a sus familias.
Tras el ataque, agentes de la Policía Nacional y peritos de criminalística llegaron al lugar para iniciar las investigaciones. En la escena se hallaron al menos seis casquillos de bala, evidencia clave para reconstruir lo ocurrido.
Asimismo, las autoridades revisan las cámaras de seguridad instaladas en la avenida Argentina, que podrían permitir identificar a los responsables y seguir la ruta de escape de los atacantes.