Autoridades, vecinos, amigos y familiares le rinden un sentido homenaje. Luego, volverá a Lima para ser enterrado este domingo.
Los restos del entrañable Manolo Rojas llegaron en una caravana cargada de lágrimas y aplausos hacia su Huaral natal, donde el pueblo que lo adoró ya le rinde un homenaje póstumo.
La carroza fúnebre abandonó la noche del sábado el Gran Teatro Nacional en San Borja, donde se velaba el artista, y partió rumbo al Norte chico mientras la ciudad despedía entre sollozos al comediante que hizo reír generaciones.
El emotivo traslado se concretó minutos después de las 11:00 p. m. del sábado, cuando la penumbra pareció hacerse más densa por la ausencia del humorista que transformó la risa en consuelo.
Javier Rojas, hermano del recordado artista, rompió el silencio ante la prensa: “Manolo se lo merece, es huaralino y la gente lo quiere. Manolo sigue vivo en nuestros corazones; un artista nunca muere”, afirmó con la voz entrecortada, rememorando el vínculo irrompible entre el cómico y su tierra.
La Municipalidad Provincial de Huaral informó que el féretro fue llevado al Club Social Huaquilla, donde la comunidad tiene la oportunidad de velar a su más querido artista.
El cortejo recorrió las arterias principales de Huaral; amigos, vecinos y seguidores acompañaron el trayecto, cumpliendo la voluntad del artista y transformando las calles en un largo adiós colectivo.
A las 9:00 a. m., la comuna inició un homenaje oficial frente al Club Social Huaquilla, con izamiento de la bandera nacional y ceremonias que intentarán medir con solemnidad la magnitud del vacío que deja Manolo en el escenario y en los hogares.
Finalmente, Javier Rojas aclaró que los restos no retornarán al Gran Teatro Nacional: al mediodía la caravana se dirigirá a la sede de Campo Fe de Huachipa, donde está previsto el entierro a las 3:00 p. m. La familia invita a seguidores a acompañar este último viaje al cementerio, cerrando así el capítulo final de una vida dedicada a arrancar sonrisas.