Pese a denunciar irregularidades de la ONPE, ofrece a su equipo de personeros a Renovación Popular para garantizar la transparencia en un conteo que se prevé ajustado.
La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se dirigió al país para analizar el panorama electoral tras la jornada de votación. En un escenario de fragmentación, la lideresa del fujimorismo evitó proclamarse ganadora y enfatizó que la prioridad absoluta es preservar la paz mientras se procesan los resultados oficiales.
Fujimori explicó que su silencio inicial respondió a la necesidad de esperar cifras con un avance significativo. «Por lo que se observa, el resultado será muy ajustado, se definirá voto a voto y aún no hay nada definido», señaló la candidata.
Al ser consultada sobre las recientes declaraciones de Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, Fujimori fue enfática: «No voy a responder a los insultos del señor López Aliaga, a los que lamentablemente ya nos tiene acostumbrados».
La lideresa de Fuerza Popular condenó cualquier llamado a la rebelión. «En democracia, quienes lideramos partidos tenemos el deber de preservar el orden por encima de intereses personales. Cualquier vía ajena a las reglas establecidas conduce al caos y eso es inaceptable».
A pesar de su llamado a la calma, Keiko Fujimori reconoció que el proceso no estuvo exento de fallas logísticas.
Recordó que su partido solicitó oportunamente medidas como la ampliación del horario de votación y elecciones complementarias en los 13 centros que presentaron incidentes críticos.
Fujimori, también, puso a disposición del partido de López Aliaga su Comando de Personeros para compartir información que ayude a esclarecer cualquier duda sobre el conteo.
«Mientras la política se enfrenta, los problemas reales como las extorsiones, los asesinatos y la falta de servicios básicos siguen ahí. Nuestro compromiso es no agravar la incertidumbre, porque en medio de este desorden, los que siempre pierden son los ciudadanos», concluyó.