Por lo menos cuatro dirigentes del sindicato magisterial vinculado al Movadef senderista recibieron esta semana sus credenciales para formar parte de las dos cámaras que se reinauguran para el periodo 2026-2031. Maraví y Chipana van al Senado. Tito y Manay a la Cámara de Diputados.

Las proclamaciones realizadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Iber Maraví (senador), Moisés Chipana (senador), César Tito Rojas (diputado) y Alejandro Manay (diputado) como congresistas para el periodo 2026-2031 de Juntos Por el Perú marcan un punto de quiebre en la historia política peruana. Los cuatro dirigentes, vinculados al Conare-Movadef, representan la consolidación de una estrategia que Sendero Luminoso viene ejecutando desde hace casi dos décadas. Esta gira alrededor de usar los márgenes de la ley para continuar su lucha, ahora sin armas, pero con el mismo pensamiento del genocida Abimael Guzmán.

El documento interno de la organización terrorista de noviembre de 2008 titulado Plan de Construcción del Partido, confiscado en un allanamiento policial en la celda de Guzmán, revela con claridad esta mutación. Allí se ordena “usar los márgenes que permite la ley sin caer en legalismo ni frenetismo electorero” y “usar todas las formas que la clase generó como lucha política sin armas”. Es decir, la organización terrorista decidió trasladar su guerra al terreno político y sindical, infiltrando gremios y movimientos sociales para mantener viva su ideología maoísta-pensamiento Gonzalo.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) describió los llamados organismos generados como estructuras creadas por Sendero Luminoso para infiltrarse en la sociedad. “Si los organismos no podían conquistar la mayoría de las organizaciones sociales, las dividían y creaban otras paralelas”, señala el informe.

Estos grupos, con apariencia gremial o de defensa de derechos humanos, fueron diseñados para disfrazar la actividad terrorista bajo una fachada legal. El exministro del Interior Carlos Basombrío los definió en 2017 como “organismos de fachada creados para enmascarar sus actividades y disimular la verdadera naturaleza de la organización.
MUTACIÓN DEL CONARE
Tras su derrota militar en los años noventa, Sendero Luminoso se replegó y comenzó una nueva etapa de reorganización. En 2003 surgió el Frente de Reconstitución del Sutep (Fresut), que luego se transformó en el Comité Nacional de Reorientación del Sutep (Conare), y más tarde en la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (Fenatep), todos identificados por la Dircote como organismos generados de Sendero Luminoso.

El magisterio fue el terreno más fértil para esta infiltración. Los docentes, por su capacidad de influencia en las comunidades, centros poblados y caseríos en las zonas más alejadas del país, se convirtieron en canteras ideológicas. Desde las aulas, los militantes del Conare-Movadef difundieron el ‘Pensamiento Gonzalo’, presentándolo como una “lucha social” y no como terrorismo.

En agosto de 2017, Basombrío presentó ante el Congreso un informe que identificaba 34 organismos generados activos, entre ellos el Movimiento Las Hijas del Pueblo, el Frente de Estudiantes del Pueblo y otros.

“Crean el Movadef como su brazo político y a la vez un conjunto de organismos de fachada para intervenir en distintos aspectos de la vida nacional”, advirtió entonces el exministro.

La inscripción de la Fenatep en el Ministerio de Trabajo durante la gestión del hoy senador electo Iber Maraví fue el paso decisivo para legalizar una estructura de fachada. Desde entonces, maestros que profesan el ‘Pensamiento Gonzalo’ participan en negociaciones oficiales con el Ministerio de Educación.

El documento de 2008, resaltado en la imagen, ordena “formar los organismos grises que sean necesarios” y “penetrar en los organismos amarillos”, es decir, infiltrarse en sindicatos y asociaciones contrarias a sus fines. El objetivo siempre fue claro, reconstruir el partido desde la legalidad, utilizando los espacios democráticos para avanzar en su propósito de tomar el poder.

Esta táctica proviene de la tesis maoísta del frente único, donde el partido organiza a las masas y las dirige en sus luchas. En el Perú, esa estrategia se ha traducido en una red de sindicatos, asociaciones y ahora congresistas que actúan bajo la misma línea ideológica.

La nueva etapa de Sendero Luminoso no busca el enfrentamiento militar, sino la captura del Estado desde adentro. Su discurso se disfraza de reivindicación social, pero mantiene intacta la lógica totalitaria del ‘Pensamiento Gonzalo’, según el documento confiscado en la celda de Guzmán.

La proclamación de Maraví, Tito, Chipana y Manay es el resultado de una infiltración planificada durante años, que hoy le permite a la izquierda radical tener representación parlamentaria en las dos cámaras y voz en el poder.

Precisamente, antes de la elección de segunda vuelta, el exministro Basombrío señaló que “en este nuevo Congreso la bancada de Sendero ya no son los pichones de 2021. Había un par de senderistas pichones que entraron con Castillo. Ahora, estos son pesos pesados. Estos son águilas, no pichones de gaviota (…) Es una vergüenza para el Perú que asesinos de Sendero Luminoso y de Antauro Humala puedan estar en el Congreso de la República”.

El exjefe de la DINI Max Anhuamán ha dicho en Perú21 que el Movadef no perdió las elecciones, “para ellos, tener a estos congresistas, es un triunfo”.

Desde Ayacucho, el secretario regional del Sutep, Ronald Pizarro, denunció, esta semana, que Manay se aprovechó de la politización de un sector del magisterio para llegar ahora al Congreso de la República.

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