¿Sabías que el animal más viejo de Lima tiene 99 años? Conoce a la cocodrila que nació antes que la televisión

Descubre cómo viven, qué cuidados especiales reciben y por qué la historia de estos ejemplares geriátricos es un verdadero milagro de la naturaleza.
El Parque de las Leyendas, en San Miguel, no es solo un refugio de biodiversidad, sino un archivo viviente de Lima. Entre sus senderos, habitan seres que han visto pasar décadas y generaciones de familias peruanas. Estos animales geriátricos, que han superado con creces su esperanza de vida silvestre, reciben hoy cuidados especializados para garantizar su bienestar en su etapa de vejez.
Naylamp: La reina de un siglo
Con 99 años, la cocodrila Naylamp es la habitante más antigua del recinto. Su historia es asombrosa: nació en 1927, el mismo año en que se inventó la televisión. Fue la primera inquilina en mudarse al parque tras su inauguración en 1964, proveniente del desaparecido zoológico de Barranco.
Su nombre, que en mochica significa “ave de agua”, hace honor a su longevidad, pues ha duplicado los 40 años que suelen vivir los cocodrilos en libertad. Aunque ha perdido parte de la visión y sus huevos ya no son fértiles, se orienta perfectamente por el sonido y es el mayor orgullo de sus cuidadores.
Loreno y Estrella: Desafiando las estadísticas
El cuidado de animales ancianos requiere paciencia y técnicas especiales, como se observa en otros dos casos emblemáticos:
Loreno (La cacatúa)
A sus 42 años, este macho se mantiene activo gracias a ejercicios diarios. Curiosamente, tiene preferencia por el personal femenino y muestra recelo ante los hombres.
Debido a su edad, ya no vuela, pero utiliza su pico con gran destreza para trepar y desplazarse por su recinto.
Estrella (La osa de anteojos)
Con 26 años, Estrella ha superado el promedio de vida de su especie (20 años). A pesar de padecer problemas articulares y haber sufrido pérdida de pelaje, un tratamiento médico constante ha logrado que recupere su salud cutánea y mantenga un apetito estable, aunque sus caminatas ahora sean más lentas.
El personal del Parque de las Leyendas hace un llamado especial a los visitantes. Al ser animales en etapa geriátrica, muchos de estos ejemplares pueden mostrarse menos activos o desplazarse con dificultad.
«Es vital que el público comprenda que están en su etapa de vejez. Ellos requieren mayor respeto y silencio durante sus visitas», exhortan los especialistas del parque a Agencia Andina.



