UNA ESTAFA TELEVISIVA. Accionistas de Red Bicolor de Comunicaciones (RBC), sigla que coincide con la iniciales del candidato Ricardo Belmont Cassinelli, recuerdan cómo hace 40 años fueron engañados y su frustrada lucha por recuperar su dinero.

Una mayólica a cambio de los ahorros de una vida. Así se resume el drama de cerca de cien mil peruanos que creyeron en Ricardo Belmont —hoy candidato presidencial—, drama que lleva ya cuarenta años sin resolverse.

Era el año 1986 cuando Belmont solicitó el apoyo de sus televidentes para solventar su canal, RBC. La campaña “Seamos socios” ofrecía participación en el llamado “Canal del Pueblo”.

En afiches que circularon por los periódicos de tiraje nacional, un sonriente Belmont, acompañaba a un texto que prometía: “Ser socio de nuestro canal solo cuesta un dólar o su equivalente en soles, y esta inversión te trae magníficas ventajas: participas en nuestros exclusivos concursos millonarios, tienes derecho preferencial para formar parte del Club de Televidentes, obtienes descuentos especiales en los servicios públicos de nuestro canal, gozas de increíbles descuentos en establecimientos afiliados a nuestro canal”. Y finaliza: “Seamos socios en la mejor inversión para el negocio de
mayor futuro”.

Después de 40 años, los “accionistas” de RBC no olvidan. Una de ellas es la señora Justa de Zapata, de 91 años, quien echó mano a parte de sus ahorros para apostar por el ‘Hermanón’. Compró acciones para sus hijos por un monto de US$2 mil dólares. A cambio, recibió certificados en intis y cinco mayólicas blancas con el logo de RBC Televisión y un texto que, entre otras declamaciones, decía: “Hacemos empresa para dar trabajo y bienestar (…) difundimos la palabra al servicio de la Nación diciendo siempre la verdad. Estos son nuestros principios para un PERÚ libre, sano, fuerte y feliz”. Nada más.

Es decir, los socios de RBC entregaron sus aportes en dólares, pero sus certificados estaban en intis en un año en que la inflación ya estaba en más de 1,700%.

SOLO DE ADORNO
Con el tiempo, vio que no obtendría dividendos y tampoco se le devolvería su aporte. Las mayólicas las terminó pegando en su lavandería, como un monumento silente a la confianza traicionada.

Se calcula que entre 100 mil personas aportaron en el canal de Belmont, pero solo 56 mil fueron reconocidos cuando llegó la hora de exigir la devolución de la inversión y la repartición de dividendos.

Cuando en 2003 regresó a la televisión con el programa “Belmont en Vivo”, transmitido desde el canal del Estado y que usaba para entrevistar a los ministros del gobierno toledista, el día de su primera salida al aire, un grupo de accionistas se congregaron para exigir que les devuelva sus ahorros. “Hermanón, devuelve el billetón”, decía una de las pancartas.

Fueron más de US$3 millones los que RBC, el canal de Belmont, logró recaudar gracias a los accionistas que creyeron en él e invirtieron sus ahorros.

Lo cierto es que nunca recibieron beneficios económicos, ni información transparente sobre el destino de sus aportes, salvo unas mayólicas. Algunos iniciaron acciones legales. Otros murieron sin recuperar su dinero.

La señora Justa ahora mandó a retirar las mayólicas a punta de cincel. Mientras sostiene una de ellas, llega a decir con voz quebrada: “Lo que nos hizo no tiene otro nombre, fue una estafa. Y así quiere ser presidente”.

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