¿Quién ganara las elecciones el 11 de abril?

POR: ALBERTO MORENO ALFARO (Director de Alma Noticias)

¿Quién gana las elecciones en el Perú, la izquierda o la derecha? Obviamente esta es una pregunta frecuente que nos hacemos los políticos, periodistas políticos y sectores muy minoritarios politizados. Pero definitivamente, desde mi óptica, ya no hay derechas o izquierdas en el Perú. Por lo menos por ahora.

Cierto es que la política no podrá toda la vida sostenerse en caudillismo o partidos de alquiler, menos en organizaciones políticas sin esfuerzo doctrinario. Esta etapa de la improvisación fenecerá a mediano plazo.

La mayoría de organizaciones políticas han aprendido a jugar el papel del populismo cómo arma importante para ganar votos y situarse en ubicaciones preferenciales dentro del aparato del mercado electoral.

Tenemos desde conservadores empresarios que intentan tomar distancia de su gremio empresarial. Hay hasta izquierdistas y derechistas que les apesta la presencia del empresariado, por ejemplo minero. “No quiero minas en mi gobierno”, esta frase que quién no vive en el Perú pude pensar que es parte del populismo electoral ha servido para huelgas, tomas de carreteras, financiamientos de ONGs, muchos heridos, detenidos y hasta civiles y militares muertos en enfrentamientos así  cómo dejar sin empleo a miles de peruanos. Pero de soluciones nada.

Es que el nexo entre populismo y emoción prefigura un estilo de hacer política que pone al descubierto las profundas transformaciones que experimentan hoy los regímenes democráticos. En pocas palabras, al populismo se le percibe como opuesto a los gobiernos tecnocráticos de las élites y con unas características de estilo, de actuación y estética particulares que consiguen movilizar pasiones diversas.

Mientras que el atractivo de la tecnocracia se basa en la experiencia y en el supuesto de la estabilidad, el populismo suele basarse en el atractivo de «la gente» en contraposición al «establishment». El populismo se construye sobre la base del carisma de unos líderes que con frecuencia se caracterizan por sus «malos modales» y que sacan máximo rendimiento de la sensación de traición y alienación que tienen los ciudadanos con respecto a las instituciones.

Las redes sociales propician la «balcanización» de las discusiones en línea y al operar sobre la base de elogios o descrédito («linchamientos digitales» y «ciberataques»), llenan la esfera pública de acaloramiento y ruido e imposibilitan el pensamiento crítico y la colaboración interpartidista. El uso excesivo de las redes sociales contribuye al esencialismo político dicen los expertos.

Por supuesto, cualquier subjetividad política puede expresarse y tener voz propia en internet, donde pueden prosperar – y prosperan – todo tipo de mensajes, desde reaccionarios hasta progresistas. Contar con una predisposición emocional constructiva es algo sin duda necesario para aquellos que quieren conseguir un cambio social y político con la verdad, pero primero deben encontrar el cordón umbilical adecuado para lograr una aceptación del pueblo y esto transformarlo en liderazgo.

Ahora si me preguntan: ¿quién ganara las elecciones?, solo podría decir que a 40 días de las elecciones, diría el que se equivoca menos y el que logra con sus propuestas ganar el corazón del pueblo, que más del 50% decidirá su voto faltando una semana  para las elecciones o en la fila. Nada está dicho, pronóstico reservado. ALMA.

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