Pobreza y corrupción crecen en Cajamarca, de Pedro Castillo

FUENTE EL COMERCIO.-Cajamarca, de donde es natal el candidato presidencial Pedro Castillo es la segunda región más pobre del Perú, que no logra cerrar sus brechas pese al crecimiento económico y a producir casi el 26% del oro del país. ¿Cómo se explica esto y cuánto ha afectado la pandemia a su economía?

La economía de la región tuvo un importante crecimiento hasta el 2013, luego volvió a crecer pero a menor ritmo. Las actividades agropecuarias y mineras son relevantes para su desarrollo, pero también los servicios conexos que se han ido diversificando en relación a ellas. No obstante, el 38% de cajamarquinos aún vive en condición de pobreza monetaria, con grandes brechas de acceso a servicios básicos y educación. (Imagen: El Comercio)

Claudia Inga Martínez

Periodista

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El resultado de la primera vuelta electoral, según varios analistas, ha visibilizado el descontento generalizado en las regiones, agudizado por la pandemia y por la última crisis política.

Precisamente, en Cajamarca, cuna del candidato presidencial Pedro Castillo, la propuesta de Perú Libre obtuvo el 44,7% de respaldo, según ONPE.

Es una de las regiones de mayor inversión minera, que ha visto postergadas sus expectativas de desarrollo pese a producir casi el 26% del oro a nivel nacional y al crecimiento macroeconómico del país. Hoy es la segunda región más pobre e informal del Perú.

De acuerdo al INEI, el 38% de cajamarquinos vive en condición de pobreza monetaria y el 11,1% en pobreza extrema. Eso sin contar que arrastra un 88% de informalidad desde antes de la pandemia, sostiene Fernando Gonzáles, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE). Con la crisis, estas cifras se habrían agudizado.

Aunque hubo una importante reducción de la pobreza monetaria en los últimos años, mientras crecía la economía cajamarquina, ha sido insuficiente para cerrar brechas. Un ejemplo es el acceso a agua limpia, donde solo el 8% accede a agua con nivel de cloro adecuado al 2019, de acuerdo a INEI.

Con la pandemia, las brechas en salud, educación se hicieron mucho más evidentes.

Hasta el 2013, la economía de la capital del carnaval –apoyada en el agro, la minería y los servicios– crecía a buen ritmo. Y, tras superar una fuerte recesión, volvió a crecer –aunque a menor tasa– en los últimos tres años. Menos el 2020 por la pandemia. No obstante, pese al contexto, recibió transferencias de recursos mineros por S/265,4 millones el año pasado. ¿Qué pasa entonces en Cajamarca?

ENTRAMPAMIENTOS

De acuerdo a los especialistas consultados, una de las principales razones es que hay problemas en la ejecución de los gobiernos subnacionales. Es más, Gonzáles de IPE, afirma que en los últimos cinco años, apenas se ha ejecutado el 58% de la inversión pública. Mientras que a nivel nacional es más del 70%.

“Hay falta de gestión para transformar los recursos mineros en servicios efectivos para la población, infraestructura y servicios básicos en zonas rurales. No cuentan con las capacidades adecuadas”, explica el analista económico.

Óscar Mendoza, decano del Colegio de Economistas de Cajamarca, indica además que otros factores son la burocracia y la atomización de recursos del canon como parte de la ley actual. Así como el mal uso del canon por temas asociados a la corrupción por parte de los gobiernos en todos sus niveles.

Para Jorge Morel, investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), hay un aspecto adicional: el entrampamiento de muchos proyectos en fase de diseño, ya que hay algunos que son demasiado ambiciosos que no se llevan a la práctica, y no necesariamente se enfocan en proyectos que sirvan para el cierre de brechas.

Por ejemplo, señala, en el caso del agua potable, las encargadas son las empresas municipales, pero que funcionan muy mal y la selección de sus autoridades no suele ser la más idónea.

No se avanza con la velocidad necesaria, ni acorde al nivel de recursos que recibe la región, eso genera descontento”, apunta Gonzáles.

Mendoza acota también que es necesario que el Estado se simplifique y sea más eficiente en la repartición de recursos. Para un cierre de brechas efectivo, coindicen, se necesita generar inversión para crear empleo formal y canalizar las inversiones públicas hacia educación, salud y servicios básicos.

EJES ECONÓMICOS

Si bien Cajamarca está muy asociada a la minería, tiene una larga tradición agrícola, como recuerda Morel. Y ambas son gravitantes para su desarrollo.

Aunque el ingreso de la minería tuvo un inicio un poco turbulento en la región, cuenta Morel, su presencia permitió que se activen muchos otros sectores que dinamizaron su economía. “El oro y el cobre son nuestros productos bandera”, indica Lorena Sandoval, presidenta de la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca.

Además de generar empleo formal y las transferencias de recursos mineros, Mendoza cuenta que hay un aporte en término de flujo económico local: es el sector que genera más compras locales [de productos agrícolas y servicios, por ejemplo]. En el 2019 estas fueron por US$600 millones y el año pasado, incluso en pandemia, bordearon los US$300 millones, más que el canon, remarca a Día1.

“Esta dinámica comercial, que mueve a todo el departamento, no es muy conocida por la población”, explica. Cajamarca es una región dividida en dos: en el norte (Cutervo, Jaén, Chota) que es más agrícola y la del sur, donde están ubicados varios proyectos mineros, El norte, acota, suele ser el bloque que define los procesos electorales.

Pero la minería en Cajamarca [ya no es la primera productora de oro, pasó al segundo lugar en los últimos años] se ha ido reduciendo y no por la pandemia: el sector está decayendo por el agotamiento de los recursos en Yanacocha, explica Morel. Esta baja ha impactado en que la región no creciera a la tasa que se esperaba en los últimos años y a que, como sector, haya pasado de representar el 30% de la economía regional en el 2012 a bordear el 20% el año pasado. No obstante, existe una cartera de proyectos como Yanacocha Sulfuros o La Granja, “para una nueva ola de crecimiento”, apunta Mendoza.

De otro lado, está el agro, que representa un 12% de lo que produce la región y genera muchos empleos en Cajamarca, solo que, en su mayoría, no se trata de empleo formal. Existe mucho autoempleo [trabajo en los propios cultivos o contrato a familiares] y producción como medio de subsistencia también.

A decir del economista cajamarquino Mendoza, el agro se ha ido recuperando entre 3% y 4% mensual durante la pandemia, lo que coincide con las campañas estacionales de la región, que desde el segundo trimestre en adelante aumentan. Por ejemplo, acaba de iniciar la campaña de café. No obstante, precisa que los resultados de la cuarentena de febrero en la capital los preocupa, ya que les cerró el mercado destino más importante: Lima.

Para Morel será importante llevar al sector agropecuario a diversificarse e industrializarse para optimizarlo. Ya se ven varios pasos en Jaén con el café, por ejemplo.

Por su parte, Gonzáles indica que el agro necesita mejorar también sus niveles de productividad, ya que para la cantidad de gente que emplea, la producción es relativamente baja. “Con productividad baja, los ingresos son bajos”, comenta. Al respecto Mendoza indica que esta productividad depende también de los cultivos, ya que en Cajamarca hay buena productividad en café y arroz. Pero sí hay temas por resolver en otros cultivos y la ganadería. “Hay que analizarlo con cuidado. Tomemos en cuenta que la actividad agropecuaria tiene que ver con costos y el clima, hay que ayudar a la gente del campo en estos aspectos”, apunta.

OTROS SECTORES

Además de estos dos sectores primordiales, servicios y comercio se van recuperando de los efectos de la pandemia, pero a baja velocidad debido a su propia naturaleza. Como el turismo, que también se ha visto impactado.

Sergio Cabellos, gerente de la agencia Sergio Tours y presidente de la Asociación de agencias de viajes y turismo (Apavit) en Cajamarca, refiere que viven una fuerte crisis, donde las agencias conviven con otros rubros como minimarkets o agentes para mantener sus locales. Hoy la mitad de las usuales 28 agencias de viaje asociadas a Apavit se mantienen activas. Apenas seis de ellas tienen actividad presencial.

Hasta el cierre del 2020, el empleo formal es el más afectado, pero que hasta el cierre del 2020 ya se estaba recuperando a un 85% de los niveles prepandemia, cuenta Mendoza. Pese a ello se estima que la informalidad pudiera subir algunos puntos porcentuales y llegar al 90%, estima Sandoval de la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca.

Para mejorar las perspectivas de recuperación, Gonzáles comenta que hará falta fomentar actividades que generen empleo formal como proyectos mineros y eléctricos. Así como proveer herramientas y acceso a créditos para que las pequeñas empresas mejoren su productividad. Mendoza apunta que además de los proyectos mineros, también será importante materializar la Presa de Chonta, para motorizar al sector agrícola. “Podría ayudar a atraer a empresas más grandes”, confía.

El economista espera, además, que no hayan nuevas cuarentenas para mejorar las expectativas de una recuperación y un impacto menor en los índices de pobreza e informalidad.

EXPECTATIVAS FRENTE A LA PANDEMIA

Con miras a una recuperación de la economía cajamarquina y a reducir el impacto en los índices de pobreza e informalidad, Mendoza espera que no haya más cuarentenas. No obstante, indica que dependen también del factor político, ya que, por ejemplo, hay inversiones mineras que esperarán a que pase el período electoral.

Pese a ello, los expertos coindicen en que esta pandemia habría impactado en un aumento de la pobreza en la región. A nivel nacional, el IPE calcula que esta pasará del 20,2% del 2019 a alrededor del 30% en el 2020.

“Para revertir esta situación necesitamos crecer sostenidamente este y los próximos años”, afirma Gonzáles, del IPE. Para este 2021, se espera un crecimiento de entre 7% y 8% en Cajamarca, que será un rebote estadístico. El reto será sostenerlo.

 

El fotógrafo de

El Comercio José Luis Chávez recorrió las calles de Cajamarca desde la mañana hasta las primeras horas de la tarde. (Foto: José Luis Chávez)

Perspectiva de empresas

Por su parte, Juvenal Díaz, fundador de la emblemática Quesos Chugur, comenta que poco a poco han recuperado el 60% de lo que generaban antes de la pandemia y que ante la ausencia del turismo se han enfocado más en fabricar productos de consumo local como manjarblanco, quesos o yogúres. Tenían el proyecto de abrir más tiendas propias y abastecer a más supermercados, pero esperarán con cautela que se estabilice la pandemia y el entorno político.

Por esa razón y mirando también el proceso de vacunación, Sergio Cabellos, presidente de Apavit Cajamarca, indica que son muy cautos al mirar Fiestas Patrias antes de generarse alguna expectativa.

DATOS

Nueva ola de empresarios

Mendoza, en tanto, destaca que un aspecto positivo que se ve en la región es que se ha ido creando una nueva cultura de empresarios que antes eran campesinos y que ahora se han convertido en proveedores especializados diversificados como catering, lavandería, servicios civiles o metalmecánicos. También en la producción de rosas. Según sostiene que hasta el 2006, Cajamarca tenía unas 30 a 40 empresas en el ránking nacional y ahora son casi 400 empresas que facturan más de S/2 millones.

Desconfianza y política

Para Morel, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), un discurso escéptico y receloso con el sector privado no es nuevo en Cajamarca, a la luz de las experiencias que tuvo la región como con el derramamiento de mercurio de la minera Yanacocha en el 2000. Un discurso que cobró fuerza desde el 2011 en el departamento y que, en su momento, recogió Gregorio Santos (MAS), quien fue gobernador regional y ahora purga condena por corrupción. Ahora, tras años de que las autoridades no trasladasen el crecimiento macroeconómico en mejoras concretas a la población y con una coyuntura especial de COVID-19, este discurso ha ganado nuevamente en la región, sostiene.

Laboratorio

Para el economista Clemente Zamora, la región ha sido el laboratorio de propuestas como las que sostiene el candidato presidencial Pedro Castillo que, en su opinión, no han funcionado.

Rol del gobierno regional en conflictos

El decano del Colegio de Economistas de Cajamarca sostiene que es importante que el gobierno regional y central puedan tener un papel más relevante en los conflictos entre comunidades y mineras desde el inicio y no intervenir solo cuando ya estalló la crisis. Comenta que ahora el gobierno regional está manejando un poco mejor el diálogo ante estos conflictos en Cajamarca.

Participación

Expertos sugieren que las mineras apliquen a mecanismos como Obras por Impuestos (OxI) para proyectos de infraestructura en la región y mejorar su comunicación con la población.

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