Las barreras al crecimiento económico en Cajamarca

ECONOMÍA:

Las barreras al crecimiento económico en Cajamarca

*Waldo Mendoza y José Gallardo*

El crecimiento de Cajamarca en los últimos cincuenta años puede ser dividido en tres etapas. En el período 1970-1992, se caracterizó por la sucesión de fases cortas de expansión seguidas inmediatamente por fases de contracción, registrándose en esos años un crecimiento agregado modesto.

En el período 1993-2004 el crecimiento fue muy importante y continuo, ligado a la expansión de la actividad minera. Durante el período 2005-2019 el crecimiento agregado fue modesto, con un lapso de contracción asociada al declive de la producción minera seguido por uno de crecimiento vinculado a la fuerte expansión de la economía peruana luego de la crisis mundial.

La economía de Cajamarca es una de las más grandes del país en términos de población y recursos naturales. Por un lado, su población estimada en más de  1 400 000 habitantes en el año 2007 la convierte en la cuarta región más grande bajo este criterio. Por otro lado, en el año 2000 la región tenía 870 000 hectáreas de tierras cultivables, extensión que representaba cerca del 8% de la superficie agrícola nacional. Además, Cajamarca posee una importantísima dotación de recursos minerales y cuenta con recursos forestales.

La población económicamente activa (PEA) se concentra en la actividad agropecuaria, donde se emplea al 56% de los trabajadores de la región, el doble del promedio nacional. La economía del departamento de Cajamarca ha estado históricamente vinculada al sector agropecuario debido a la extensión en tierras disponibles para las actividades agrícola.

Otras actividades relevantes en términos de empleo son el sector servicios y comercio, los cuales representan el 21% de la PEA. Por su parte, la minería, sector bastante importante en la generación de producto, emplea directamente poco más del 1% de los trabajadores.

Los niveles de productividad en la región son muy bajos, especialmente en las actividades que generan el mayor empleo, lo que ilustra la magnitud del problema del desarrollo de Cajamarca. En el 2007, el valor agregado bruto anual (VAB) por trabajador en el sector agropecuario fue de aproximadamente 2000 nuevos soles de 1994. El VAB por trabajador de los sectores servicios y comercio fue de 5500 y 7400 respectivamente, mientras que en el otro extremo los sectores energía y minería tuvieron un VAB por trabajador de 68 100 y 71 600 respectivamente.

En promedio, los niveles de productividad en Cajamarca son inferiores a los de otras regiones del país.  Los bajos niveles de productividad y la escasa dinámica de crecimiento en los sectores que generan empleo han determinado que Cajamarca sea la región que históricamente ha tenido la mayor cantidad de emigrantes en el país.

De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda del 2007, más de 600 000 cajamarquinos viven en otras regiones. Este fenómeno migratorio ha tenido naturalmente implicancias sobre el crecimiento de la región.

La situación de la productividad está fuertemente asociada con la de los indicadores de educación, salud e infraestructura, que en la región de Cajamarca presentan un rezago respecto a la media nacional. Por tanto, tampoco es de extrañar que Cajamarca registre uno de los niveles más bajos del país en el índice de desarrollo humano, compuesto por factores como la esperanza de vida, alfabetismo, escolaridad, ingreso per cápita y logro educativo.

Los resultados del estudio sugieren que es posible identificar por lo menos tres factores limitativos de la inversión y el crecimiento de la región Cajamarca: en primer lugar, la alta conflictividad social que surge principalmente en torno a la actividad minera y que causa un problema de apropiabilidad en las inversiones del sector; en segundo lugar, el bajo desarrollo de una infraestructura vial de calidad, sobre todo en la articulación interna de la región, situación que reduce el retorno social debido a la carencia de este importante factor de complementariedad; y, en tercer lugar, vinculadas a los dos factores anteriores pero también a otros problemas de crecimiento, las limitadas capacidades del sector público y la fragilidad de las instituciones en general, que también reducen el grado de apropiabilidad de las inversiones.

Un cuarto factor a considerar, aunque de carácter endógeno, es el efecto selección causado por la emigración, fenómeno mucho más importante en la región de Cajamarca que en otras regiones del país. La emigración profundiza y magnifica los efectos negativos que sobre el crecimiento tienen un bajo grado de tecnificación de las unidades productivas, los bajos niveles de capital humano y una pequeña demanda por crédito.

Conflictos sociales.

 

La desaceleración del crecimiento en Cajamarca está relacionada tanto con la desaceleración de la producción minera como con la escasa dinámica de las restantes actividades. Entre las razones más relevantes de la desaceleración de la producción minera se pueden señalar el declive en el volumen producido por Yanacocha, la principal empresa minera de la región en operación, y la demora de la puesta en marcha de otros importantes proyectos mineros. Ambos aspectos están explicados por la conflictividad social, cuyo origen, a su vez, puede ser hallado no solo en los problemas ambientales y de manejo de recursos asociados a la actividad minera, sino principalmente en las prácticas inadecuadas de la actividad minera durante la década de 1990.

La situación de conflicto no ha podido ser revertida a pesar del cambio sustancial en el modelo de responsabilidad social y de relación con la comunidad por parte de la empresa minera. El alto grado de desconfianza en la actividad minera ha generalizado un ambiente de negociación en la región entre segmentos de la población y la empresa Yanacocha, las empresas mineras entrantes y con los propios gobiernos locales y regionales.

Desde sus orígenes, este problema está asociado a la falta del Estado en lo que respecta al control de actividades, generación de información o acciones de supervisión y sanción ambiental; ausencia que ha forzado a las empresas a desarrollar una serie de funciones en las comunidades las barreras al crecimiento económico en Cajamarca que son propias del Estado, como la promoción del empleo, la construcción de infraestructura, la provisión de servicios de educación y salud, entre otras.

El costo de los conflictos sociales sobre la minería es alto medido por el retraso de los proyectos mineros, el pago por diferentes modalidades a proyectos en comunidades, los gastos en infraestructura, entre otros. Las inversiones y negociaciones de empresas entrantes son ejemplos de estos sobrecostos. El crecimiento de la región Cajamarca sería mayor si los conflictos sociales hubiesen sido resueltos satisfactoriamente, razón por la cual las empresas mineras buscan hoy un menor grado de conflicto para lograr avanzar en sus operaciones. Por otro lado, actividades como la agricultura de exportación, la producción de lácteos o la propia producción de cal —actividad que incluso genera efectos negativos sobre el medio ambiente—, que no tienen estos problemas de apropiabilidad, se desarrollan más adecuadamente.

 Infraestructura.-

Un segundo factor que limita el crecimiento de la economía en Cajamarca es el déficit en infraestructura vial de calidad. La carencia de este factor de complementariedad: (i) reduce el retorno de las inversiones privadas, lleva a una pérdida de economías a escala debido a que la región no está integrada por la red vial, a pesar de que tiene una población de 1,4 millones de habitantes, y limita fuertemente la creatividad, la innovación y el emprendedurismo a partir del impulso de las actividades de investigación y desarrollo que existirían con un mercado más grande. Muchos de estos aspectos son desarrollados por los propios migrantes de Cajamarca en otras regiones donde se concentran, como San Martín, La Libertad y Lambayeque.

Cajamarca es una región de difícil acceso en comparación con otros departamentos del país. Por un lado, las diferencias en los tiempos requeridos para llegar a las regiones o mercados principales del país son considerables en relación con otras regiones. Este factor es más significativo aun si se considera la dispersión y tamaño de la población.

Por otro lado, la carencia de infraestructura vial de calidad es más relevante cuando se examinan las rutas internas, debido a que la lógica de comunicación es transversal y tiene como referencia la costa del país: ejes Lambayeque-Jaén-Amazonas y La Libertad-Cajamarca-San Martín.

El limitado desarrollo de la infraestructura vial de Cajamarca genera un costo excesivo medido en el tiempo necesario para trasladarse hacia otras regiones o dentro de la región. Por ejemplo, trasladarse hasta hace 4 años de la principal ciudad de la región, la ciudad de Cajamarca, a la segunda ciudad, Jaén, ubicada en la parte norte y distante en línea recta en aproximadamente 200 kilómetros, toma más de once horas, es decir, casi el tiempo que toma viajar de Cajamarca a Lima. Ahora se hace en 8 horas y sigue siendo demasiado.

La construcción o reforzamiento de la infraestructura vial en Cajamarca tendría un impacto dinamizador interno para sectores clave como el comercio, la manufactura, el turismo, los servicios, el agro y la ganadería.

Al respecto, las actividades que más se han desarrollado en la región son aquellas que cuentan con mejores vías de acceso o que no dependen de la deficiente infraestructura vial interna. Es el caso de la producción láctea que está en el eje de las vías asfaltadas, de la producción minera que construye o refuerza las vías que utiliza, y de la agricultura de agroexportación en la zona de Jaén y en el valle de Jequetepeque.

Gobierno e instituciones

Las limitaciones de las entidades de gobierno y la falta de institucionalidad en general son factores transversales a la problemática del crecimiento. Los factores limitativos conflictividad social e infraestructura están explicados en parte por las escasas capacidades de las distintas instancias de gobierno. No obstante, estas limitaciones en el gobierno afectan al crecimiento a través de otros mecanismos, algunos de ellos con impacto directo en este.

El componente macroeconómico de las funciones del gobierno ha mejorado en el tiempo y no constituye un problema en la región. En el nivel microeconómico, la ausencia de diversas capacidades en los gobiernos y ciertos atributos en las instituciones afecta negativamente al crecimiento de la región por diferentes vías, entre ellas:  limitada barreras al crecimiento económico en Cajamarca por la falta de  capacidad de ejecución del gasto público; Inadecuados criterios para la asignación de recursos de la región entre fines alternativos; prácticamente nulas capacidades del gobierno para generar externalidades tecnológicas, de información o de coordinación para el desarrollo o consolidación de clusters;  limitaciones en distintas instancias para una política social que reduzca la pobreza y asegure el acceso a servicios públicos, salud y educación, y políticas de supervisión y fiscalización ambiental que empiezan tardíamente y se hacen inconsistentes con el paso de estas actividades a un ministerio.

La falta de institucionalidad ha permitido el surgimiento de riesgos sociales y políticos, conflictos sociales, considerables aumentos de casos de corrupción, incertidumbre en las inversiones, menor acumulación de capital humano, entre otros problemas. Todos estos factores causan una menor apropiabilidad de las inversiones o un menor retorno de estas. Existe consenso sobre la poca pertinencia de la política de gasto en el ámbito local y regional y la falta de incentivos adecuados para la inversión, la reducción de las resistencias institucionales al cambio, la tecnificación, la articulación de instituciones, la promoción de investigación básica, entre otras.

Diversas actividades menos dependientes del gobierno han evolucionado positivamente, por ejemplo, la producción de lácteos o productos agrícolas como la tara en el suroeste o el café en el norte de la región, la comercialización organizada desde la costa, el comercio en San Ignacio, etc. Las propias empresas mineras tratan de establecer una relación directa con las poblaciones a través de una política social.

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