¡Podrían enfrentar cadena perpetua! Dos mujeres arrestadas en Uganda por besarse en público

La detención de Wendy Faith y Alesi Diana Denise en la ciudad de Arua pone nuevamente el foco sobre una de las legislaciones más restrictivas del mundo contra la comunidad LGBTQ+.
La policía de la región del Nilo Occidental confirmó la detención de dos mujeres, de 21 y 22 años, tras ser señaladas por residentes de la celda de Alengo, en el barrio de Pokea.
Según el informe oficial, el arresto se produjo el pasado 18 de febrero de 2026, luego de que miembros de la comunidad denunciaran haberlas visto besándose a plena luz del día.
Aunque la ley no castiga la «identificación» como persona LGBTQ+, sí penaliza severamente cualquier acto físico o muestra de afecto entre personas del mismo sexo biológico.
Josephine Angucia, portavoz policial de la zona, detalló que los vecinos no solo alertaron sobre el beso, sino que también aportaron fotografías como supuesta evidencia y reportaron «conductas inusuales» en la vivienda que ambas compartían desde hacía una semana.
La policía realizó un registro en el inmueble, aunque informaron que no se hallaron objetos incriminatorios.
Un marco legal extremo en Uganda
Ambas sospechosas se encuentran actualmente bajo custodia en la División Oeste de Ayivu, a la espera de que el fiscal del Estado determine los cargos finales. Se enfrentan a una posible condena de cadena perpetua, basándose en los artículos 2(1) y (2) de la Ley contra la Homosexualidad de 2023.
Esta normativa, que ha generado condenas internacionales, endureció drásticamente las penas en Uganda.
Las relaciones consentidas entre el mismo genero pueden castigarse con prisión de por vida. En ciertos contextos, la ley contempla incluso la pena de muerte. La legislación también persigue lo que el gobierno define como «promoción» de la homosexualidad.
Reacciones y falta de defensa
El activista y defensor de derechos humanos, Frank Mugisha, denunció el caso a través de sus redes sociales, señalando que este incidente es un reflejo de la «dura realidad» y la persecución constante que sufren las personas LGBTQ+ en el país africano.
Hasta el momento, se ha informado que las jóvenes no cuentan con representación legal, lo que aumenta la preocupación sobre las garantías de su proceso judicial en un entorno social y jurídico altamente hostil.



