Contradicciones y complementariedades

✅ HERIBERTO BUSTOS
🇵A pesar de las diferencias, constituimos un todo
En los últimos tiempos, y a propósito de la campaña electoral, circulan en redes sociales opiniones sobre determinados temas, reduciéndolos a tan solo dos opciones, intentando inducirnos a optar por una u otra postura. Se repite así una vieja práctica de confrontación que supuestamente se relaciona con posiciones ideológicas que asumen como pilar la contradicción. Por ello resulta necesario remitirnos a señalamientos como los de Lenin en su obra “En torno a la cuestión de la dialéctica”: «Las dos concepciones fundamentales (¿o las dos posibles? ¿o las dos que se observan en la historia?) del desarrollo (evolución) son: el desarrollo como disminución y aumento, como repetición, y el desarrollo como unidad de los contrarios (la división del todo único en dos contrarios mutuamente excluyentes y su relación recíproca. También a Mao, quien constriñendo el pensamiento de Lenin anota en su escrito “Sobre la contradicción”: “A lo largo de la historia del conocimiento humano siempre han existido dos concepciones acerca de las leyes del desarrollo del universo: la concepción metafísica y la concepción dialéctica, que constituyen dos concepciones del mundo opuestos”. Supuestos, asumidos por quienes se aferran ideológicamente a la polarización.
El tema de la contradicción admitida en las leyes de la dialéctica tomó seriamente sentido ideológico; sin embargo, resulta preocupante el accionar de personas que, amparándose en ella y repitiendo dogmáticamente clichés, la desvirtúan, convirtiéndose en emisarios de la polarización, llegando incluso al extremo de sostener que la negación del contrario se resuelve mediante su eliminación. Es de imaginarnos, que a ellos les resulta incomprensible la complementariedad existente en la vida real, pilar básico de la manera de pensar, sentir y actuar de cosmovisiones denominadas “tradicionales” (en la que se inscribe nuestro antepasado genético cultural), donde se admite que todo ente, toda acción, siempre coexiste con su complemento específico. No son contraposiciones excluyentes, sino complementos necesarios para la afirmación de una entidad superior e integral. Dicho de otro modo, podemos pensar diferente, por eso existimos; pero para lograr la armonía, y en tanto vivimos en colectividad, debemos avanzar entendiendo que, a pesar de las diferencias, constituimos un todo. Solos no tenemos significación, estamos presentes porque somos comunidad.
Diversos ejemplos de enfrentamiento están presentes. Uno reciente, que llama la atención y ciertamente preocupa, es la discusión generada a raíz de la aprobación en el Congreso (hace 10 días), por la Comisión de Inclusión Social y Personas con Discapacidad, del texto sustitutorio de la Ley N° 29973, Ley General de la Persona con Discapacidad; el cual (al margen de lo acertado o no) viene forzándolos a optar con premura, por el sí o el no. Una situación que viene ocasionando niveles de desunión, evidenciando a la vez intereses poco transparentes. En estas circunstancias (enrarecidas por el escándalo de vacunación clandestina de funcionarios de gobierno) lo más razonable sería tomarse un tiempo y decirles a los congresistas: ¡un momento necesitamos ponernos de acuerdo!, y animados por la concordia, analizar bien para decidir. En ese camino, debemos recordar junto a Thomas Carlyle que “cuándo los hombres se ven reunidos para algún fin, descubren que pueden alcanzar también otros fines cuya consecución depende de su mutua unión.”
El devenir histórico zarandea nuestra inteligencia, llamándonos a entender que entre la dialéctica de los contrarios y la dialéctica de la complementariedad hay un espacio inmenso, de muchas posibilidades, donde las dicotomías no tienen cabida.

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