Cajamarca tendría per cápita de un país desarrollado con inversión minera

Los sectores anti inversión desarrollan una campaña feroz en contra de las inversiones mineras y las agroexportaciones porque ambos sectores representan inversiones con alta intensidad de capital, que generan empleo y que reducen la pobreza. El objetivo de estos sectores, evidentemente, es que aumente la pobreza y que la desesperación social lleve a amplios sectores a adherirse a las propuestas en contra de la economía de mercado.

 

En ese sentido, acaban de hacer pasar una ley agraria que elimina gradualmente el régimen tributario especial y establece una remuneración especial agraria que afectará a las pequeñas y medianas empresas de la cadena agroexportadora. En el caso de la minería, igualmente los esfuerzos de los sectores anti inversión están concentrados en detener y bloquear las minas y proyectos de inversión en el llamado Corredor Minero del Sur, en donde se produce más del 50% del cobre nacional.

 

Lo increíble es que estos sectores promueven más sufrimiento y más pobreza para nuestro pueblo. Para todos es sabido que la pandemia ha destruido más del 10% del PBI y ha aumentado la pobreza en varios puntos. En este contexto, la minería es una posibilidad real y directa para la reactivación, considerando que la demanda mundial de metales sigue al alza y la distancia de los proyectos mineros de las ciudades posibilita establecer protocolos y sistemas de bioseguridad para enfrentar la pandemia.

 

Vale señalar al respecto que la minería representa el 60% del total de nuestras exportaciones, una séptima parte del PBI y más de una cuarta parte de todo lo invertido en el país en los últimos años. Asimismo, genera divisas y miles de millones de soles en ingresos fiscales, y por cada empleo directo se crean hasta nueve indirectos.

 

De otro lado, la minería es uno de los mayores motores de descentralización de nuestra historia republicana. Gracias al canon minero los gobiernos regionales y locales pueden existir con presupuestos y posibilidades de inversión.

 

El Perú es el segundo productor de cobre, zinc y plata; y estaría en condiciones de pelear los primeros lugares si lograra ejecutar toda su cartera minera, en especial los proyectos vinculados al cobre. Por ejemplo, hoy el Perú produce 2.5 millones de toneladas métricas de cobre (TMC) mientras que Chile –primer productor del mundo– llega a los 5 millones de TMC.

 

Un solo ejemplo del potencial minero del país: si se concretaran las inversiones en el Cinturón de Cobre del norte –con los proyectos Conga, Galeno, La Granja, Michiquillay, entre otros–, el Perú podría agregar 1.5 millones de TMC a su producción anual. El promedio de crecimiento anual del país estaría por encima del 5% del PBI y la pobreza descendería debajo del 10% de la población.

 

El caso de Cajamarca es lamentable. Esta región tiene los distritos más pobres del país, de acuerdo a la encuesta nacional de hogares. Sin embargo, si se ejecutarán los proyectos del Cinturón de Cobre del norte, Cajamarca tendría un ingreso per cápita similar al de un país desarrollado. ¿Cómo entonces se puede entender la locura de los sectores anti inversión? Los peruanos debemos reaccionar con prontitud.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *