Bicentenario MONTONERAS Y GUERRILLAS INDÍGENAS

Los estudios relativos a la participación de las montoneras y guerrillas indígenas durante la independencia son un terreno abierto para el debate historiográfico. Estas investigaciones fueron inauguradas por el clásico libro de Raúl Rivera Serna, que puso el acento en torno a los ideales “patrióticos” presentes entre los sectores populares rurales y en oposición al fidelismo criollo limeño.6 Luego tenemos la decisiva y meritoria publicación por parte de Ella Dumbar Temple de la documentación básica sobre las guerrillas realizadas con motivo del Sesquicentenario.7 Otro trabajo que resume esta primera interpretación sobre las guerrillas y montoneras, es del historiador Gustavo Vergara, quien no sólo ofrece una casuística de las movilizaciones indígenas campesinas, sino que establece una diferenciación regional de las mismas y el impacto de cada una de ellas en el proceso general de la guerra.

Posteriormente fueron apareciendo un conjunto de estudios entre los que destaca el de Henri Favre. Para este investigador, lo sustantivo en el análisis sobre las movilizaciones indígenas es el hecho de que estas actuaron bajo la influencia de la conciencia social dominante impuesta a los sectores indígenas a largo de todo el período colonial.9 Alberto Flores-Galindo también publicó un trabajo vinculado a este tema. Su preocupación fue hacer visible la existencia de un conjunto de alegorías, recuerdos y símbolos vinculados a lo que el autor denominó la “utopía andina” presentes entre las motivaciones políticas de las guerrillas y montoneras de la sierra central.

  • 10Alberto Flores-Galindo, Buscando un Inca.

Según Flores-Galindo, la independencia significó para las poblaciones del valle del Mantaro: “apropiación de ganado, destrucción de haciendas, asaltos a las poblaciones fueron espectáculos frecuentes durante esos años. Práctica habitual de uno y otro bando”. Por otro lado, tanto patriotas como realistas trataron de: “incorporar a la población a favor de uno u otro”, de tal manera que la independencia en la sierra central: “asume rasgos de guerra civil”. En relación a la influencia de la imagen del Inca, el autor sostiene: “En Jauja, en 1822, guerrilleros y montoneros proclamaban combatir a nombre de su padre el Inca”. Sin embargo, este recuerdo adquiere otros matices para la elite criolla, para quienes: “El inca es una figura retórica”.10

El historiador John Lynch también publicó un breve estudio sobre Los montoneros del Perú central. Lo interesante es que sitúa sus indagaciones al interior del movimiento revolucionario continental, el cual significó dos procesos diferentes: “el constitucionalismo de los políticos y el poder personalizado de los caudillos”; que a su vez generaron dos aparatos militares distintos: “las fuerzas regulares y las guerrillas locales. En parte eran aliados y en parte eran rivales”. Pero estas guerras también fueron una disputa por el control del poder. De manera muy precisa señala que los ejércitos revolucionarios: “no eran milicias profesionales, sino sistemas de obediencia de carácter informal en los cuales diferentes jefes militares mantenían cohesionados una serie de grupos de intereses”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *