DIÁLOGOS DE CAFÉ. ELECCIONES EN EL PERÚ: CRISIS AL REVÉS.

Por Alberto Moreno Alfaro (periodista, director de ALMA NOTICIAS)

El Perú vive dos corrientes de vida política cómo dos de vida económica, la pandemia sólo nos ha desnudado para mirar este mundo doble que vive nuestra patria a sus 200 años de independencia, ni izquierdas ni derechas han tenido la capacidad de lectura válida que les permita construir idearios y organizaciones con propuesta y pensamiento.

Ni siquiera el pragmatismo de nuestra política peruana es parte de esta postura interesante desde el punto de vista sociológico y obviamente como laboratorio latinoamericano de conejillos de sociabilidad política y de gobernabilidad.

Ningún país, ni siquiera africano o latinoamericano, hubiera tenido de alguna manera caminos relativamente estables a pesar de la semejante crisis. Ahora más pobres, vulnerables y ansiosos que unos meses atrás, millones de peruanos buscaremos responder el 2021 algo urgente: ¿quién puede sacarnos del pozo en que nos encontramos?

Sin lugar a dudas la pregunta dominará las elecciones de nuestro país tras la muerte y devastación causada por la pandemia de covid-19. Los datos estremecen: El país sufre la que ha sido llamada su peor contracción económica en un siglo, cercana al 12 % en 2020, con unos 4 millones de personas entrando en la extrema pobreza adicionalmente a lo que ya existía.

Los peruanos anticipamos que en este contexto puede acentuarse un fenómeno que ya se veía antes de la pandemia: la tendencia a cambiar de gobernantes, que pagarán el costo de la crisis ya sean de izquierda o derecha.

No obstante, la crisis de los partidos en el Perú no es algo novedoso pues tiene antecedentes, y no siempre está asociada con la crisis del sistema democrático. Es posible identificar momentos de surgimiento, despliegue y crisis de los partidos; y para entender estos ciclos hay que situarlos al interior de la sociedad en la que aparecieron.

La crisis actual de los partidos políticos peruanos no es más que la expresión del desajuste entre partidos surgidos en una época anterior (la de masas) y un nuevo momento histórico. Posiblemente, estemos a las puertas de iniciar un nuevo ciclo en la vida de los partidos peruanos.

De las aproximadamente 24 organizaciones partidarias que saldrán en búsqueda del favor popular en los comicios generales de abril de 2021, solo dos o tres de ellas podrían asomar con su combinación funcional de recursos organizativos e ideacionales.

No existen políticos ambiciosos que construyan organizaciones partidarias y adopten líneas doctrinales elaboradas. Y, difícilmente serán creados por reformas políticas, dado que la realidad informal supera cualquier ánimo de institucionalidad.

De que renovación y formalización de la política, la representatividad y la organización política hablamos en un país mayoritariamente informal. Por eso el cierre de los partidos llamados tradicionales, desplazados por los que no tienen ideología.

Por eso lo que hizo Vizcarra sólo fue un saludo a la bandera, el país requiere un cauce nuevo de formalización de su vida económica, política y social y el principal propulsor de la informalidad es el propio estado que quiere desaparecerla. ¿Podrá entonces alguien tener una lectura válida de lo que realmente pasa en el Perú y lo que sucederá en las próximas elecciones? ALMA.

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