Coimolache, Yanacocha y La Zanja tienen un futuro de sulfuros asegura Víctor Góbitz, CEO Buenaventura

Víctor Góbitz del CEO de la Compañía de Minas Buenaventura evalúa sus mejores opciones de crecimiento. “La meta es generar más rentabilidad”, dice su voz autorizada.

Con seis proyectos para elegir, la minera peruana está en capacidad de incrementar sus reservas de oro, plata, cobre, plomo y zinc.

Otro proyecto ambicioso es Coimolache Sulfuros (Cajamarca), una mina de oro en camino a convertirse en una de cobre, el representante del CEO indica que, “la información es que vamos a producir oro de forma estable hasta el 2022. Eso significa que habrá un proceso gradual de cierre de mina en los años siguientes, en el cual produciremos remanentes de oro. Mientras tanto, trabajaremos en convertir Coimolache en un proyecto de cobre”.


De otro lado confirmó que Yanacocha, Coimolache y La Zanja comparten el mismo modelo geológico: un extenso distrito con oro en la parte superior (lixiviación) y cobre a profundidad (sulfuros). Ese concepto está más avanzado en Tantahuatay. El objetivo es calzar la vida útil del oro con la del cobre, dijo en entrevista a un importante medio nacional Víctor Góbitz.

Góbitz refirió que aún es temprano para poner una fecha. “El concepto es que queremos lograr un cambio muy suave, de un proceso a otro [lixiviación a sulfuros]. Y tomar ventaja de la infraestructura que ya tenemos. Eso significa que no construiremos otro tajo, sino que profundizaremos el que ya existe para llegar al cobre”, confirmó.

Asimismo confirmó que Quecher Main parte de la producción de óxidos ya se está colocando en el pad de lixiviación de Yanacocha. Estimamos que la capacidad de diseño se alcanzará en el último trimestre del año. Le seguirá Yanacocha Sulfuros (cobre), que ya tiene EIA aprobado. Es un proyecto muy similar a Coimolache Sulfuros. La lógica es usar los tajos de oro en desuso de la mina Yanacocha como potenciales depósitos de relave. Es un proyecto que va a nacer con una inversión de capital menor.

Aseguró que la inversión de los US$2.000 millones? es, básicamente, para el proceso metalúrgico de autoclave. “La opción que se está estudiando es combinar una mina subterránea con una mina a tajo abierto, una planta concentradora y una autoclave que convertirá los concentrados de cobre en cátodos de cobre”, refirió.