PARTE 2: EL CARNAVAL CAJAMARQUINO

Son características las ”coplas de carnaval” y los disfraces de abundante colorido. La música y la alegría son el tener de las festividades, además de los juegos con agua y tinta. El color toma por asalto las calles. El carnaval llega con su carga de alegría, festejo, música y originales disfraces. Nadie se salva de un baldazo de agua, de los tintes y un buen trago de chicha de jora.

Los barrios tradicionales de Cajamarca se organizan en patrullas y comparsas integradas en su mayoría por jóvenes, quienes recorren la ciudad bailando por zonas como Cumbemayo, La Merced, Dos de Mayo, San José y Pueblo Nuevo.

El “Cilulo”, “La Carolina”, “Cumbe-Cumbe” y “La Matarina” son algunas de las composiciones tradicionales del carnaval de Cajamarca; además, es una tradición bailar alrededor de la ”unsha”, que es un árbol adornado con regalos, en una actividad similar a la yunza.

El carnaval cajamarquino se inicia con los “Pregones de Fiesta de Barrios”, el “Matrimonio del Ño Carnavalón y Doña Carnavalona”, y los bailes del “Clon Valiente” y del “Manantial del Amor”. Días previos al carnaval se celebra la elección de la “Señorita Carnaval”.

El Clon

En las Patrullas y Comparsas siempre destaca el Clon, personaje cubierto de un enorme sombrero en forma de cucurucho, ropas anchas y llamativas y una careta hecha en base a alambre finamente tejido. Todos ellos, seguidores de Ño Carnavalón, serán personajes habituales en las calles. Los clones son quienes encabezan, junto a Ño Carnavalón un día sábado de febrero, el gran corzo típico de los lunes.

Los Días del Carnaval:

Lunes, día central: En este día, la Plaza de Armas vive una fiesta con la participación de las patrullas y comparsas, que desfilan y cantan ante un jurado calificador que designará a la mejor de ellas. Asimismo, se elegirán al mejor disfraz de todo el certamen, el cual pasará a formar una colección de los mejores trajes de carnavales a través de los años.

Un mínimo de 60 carros alegóricos desfilan por las principales calles de la ciudad y la Plaza de Armas. Las reinas reciben el aplauso y silbidos de admiración del público apostados en las calles.

Martes de Carnaval: Ocurre el sentido deceso y velorio de Ño Carnavalón. Muchos salen vestidos de luto, y sus “viudas” no se cansan de llorar sobre su ataúd colocado en el barrio de Santa Apolonia. Mientras tanto, el pueblo “sufre” esta muerte con alborozo, aderezada con cigarros, licor y un suculento caldo de cabeza que es distribuido entre los concurrentes.

Miércoles: Se realiza el entierro de Ño Carnavalón en los Baños del Inca. Ante todo el pueblo cajamarquino, se lee el testamento de este personaje, dejando bienes a las autoridades y personajes del lugar, lo que causa la hilaridad total entre los presentes.

Después de leerse el testamento se procede a quemarse a Ño Carnavalón entre el “llanto” desconsolado de sus viudas.

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