Editorial: HAY QUE DESTERRAR EL SICARIATO DESDE SU RAÍZ

La muerte a mano de sicarios del alcalde electo del distrito cajamarquino de La Asunción Manuel Vigo y su señora esposa  nos pone frente a la aparición de un nuevo tipo de crimen organizado en  el Perú, vinculado a los quehaceres de la política y que usa los mismos métodos violentos de los antiguos terroristas y representan un desafío para la seguridad nacional, un diagnóstico en el que deben coincidir Gobierno, Policía y analistas.

El hecho ocurrió al promediar las 7:30 de la noche cuando se le acercaron dos sujetos a bordo de una moto y le dispararon a quemarropa, falleciendo en el lugar; los proyectiles también alcanzaron a su pareja, quien en un primer momento fue trasladada un hospital donde dejó de existir.

Según la policía, los sicarios siguieron a la pareja hasta una calle oscura donde los balearon

Este golpe del sicariato contra la democracia y nuestra política debe ser enfrentada con valentía, porque no se trata de grupúsculos desorganizados, sino un nuevo fenómeno criminal que ha crecido, se ha fortalecido y representa un desafío enorme en nuestro país, que nos pone en la dirección de lo que ocurre en México y que ocurrió en Colombia en cercanos años.

Los peruanos estamos viendo el crecimiento del sicariato cómo  una de las manifestaciones más visibles del crimen organizado. Forma parte de una organización delictiva que le paga para matar, vende sus servicios a sangre fría y  generalmente no tiene  vínculo  con la víctima. La versión criolla del sicariato es la del asesino que cobra una tarifa de 50 a 300 soles. Esta práctica delictiva implica su brutalización y deshumanización y la ampliación de la oferta del crimen  incluso a través de internet.

El seguimiento de esta modalidad de delincuencia implicará el uso de métodos no tradicionales tales como el trabajo con arrepentidos, agentes encubiertos, comisiones especializadas de la policía, entre otros. Es necesario entender la subcultura criminal, ávida de éxito y de consumo, de quienes  matan por dinero o  matan por matar.

La policía ya tendría el reconocimiento de uno de los sicarios, hay que trabajar intensamente y evitar que este tipo de asesinatos bajo la modalidad de sicariato, crezca en el país y tengamos un país controlado por el miedo que lo único que haría es beneficiar a los delincuentes y bandas del mal organizadas. ALMA.

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