Walter Benavides (APP) y Mesías Guevara (AP) en la recta final

Atrapados en la turbulencia política que domina el país, los candidatos a la Gobernación Regional de Cajamarca, Mesías Guevara Amasifuén, de Acción Popular (AP), y Walter Benavides Gavidia, de Alianza Para el Progreso (APP), intentan desmarcarse de ese oleaje y mirar a puerto seguro, tratando de convencer a un amplio sector de indecisos, que finalmente resultará crucial para sus aspiraciones de ser el nuevo gobernador de Cajamarca.

Ambos adversarios políticos han medido fuerzas en sendos debates, a los cuales no han rehuido, aprovechando esos escenarios para mostrar sus propuestas a los electores, que son indiferentes por la estela de corrupción que sacude el país.

Un repaso a los planes de gobierno de los rivales que llegaron a la condición de disputar la emblemática región cajamarquina, fácilmente podría encontrar al más avisado de los ciudadanos, una similitud en los temas que dominarán los cuatro años entrantes.

Tan volátil como el escenario político y sus actores, fue un duro golpe para el Movimiento de Afirmación Social (MAS), movimiento provinciano que encumbró en cierto momento a su caudillo, el fracasado candidato presidencial Gregorio Santos Guerrero, al perder las elecciones regionales, a los que daban por seguro entornillarse en el poder 20 años más, lo cual fue lapidario.

Sin duda, desde su butaca de espectador, el MAS será el fiel de la balanza que inclinará a uno de los contrincantes para sucederlos, no en vano más de cien mil electores apostaron por ellos, pero no fue suficiente para ganar.

Deuda histórica

Castigado por los últimos gobiernos nacionales, confiados en el canon minero que paró la olla al presupuesto nacional, los candidatos tendrán que hilar fino para seducir al presidente de la República, Martín Vizcarra, conforme lo ha confiado en varios escenarios, que el Estado le tiene un deuda histórica a Cajamarca.

Ambos postulantes se han mostrado cautelosos y han preferido cortar por lo sano en el tema minero, limitándose a complacer a su auditorio, pues finalmente será el pueblo quien dé su veredicto sobre las nuevas explotaciones mineras.

Tanto Benavides como Guevara, ambos de linaje campesino, se han esmerado en puntualizar que el agro, turismo, las inversiones mineras de toda índole, serán bienvenidas en una región que encara con coraje la pobreza

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