EDITORIAL: ¡!!!ASÍ NO SE HACE DEMOCRACIA SEÑOR MESÍAS GUEVARA ¡¡¡

POR ALBERTO MORENO ALFARO (DIRECTOR).- Las actitudes de soberbia, prepotencia, antidemocráticas que usted mostró anoche miércoles 21, en el debate de propuestas para esta segunda vuelta electoral y definamos a nuestro Gobernador regional, no ayudan a construir solo destruyen y usted señor MESÍAS GUEVARA, representa a un partido político con una solventa postura en defensa de la democracia  y ahora a tirado en una polémica de propuestas al traste la tradición del partido fundado por el arquitecto FERNANDO BELAÚNDE TERRY.

Dejarlo a su contendor con la mano estirada, arrancarle de las manos documentos y golpearlo en la espalda de manera malcriada y de soberbia muestra un rumor que los cajamarquinos hemos comprobado en vivo y directo.

Su contendor, el ingeniero Walter Benavides ha mostrado, al contrario suyo, una postura intachable de control y respeto a las formas y fondos democráticos y usted ha hecho del escenario del debate un circo de improperios gestuales y de mala crianza que rompe con la cordialidad cajamarquina y no hace usted ni siquiera honor a la tierra chiclayana que lo vio nacer: Chiclayo, que todos conocemos como la “capital de la amistad”.

Creo que sus asesores están aconsejándole mal,   como periodista y  como ciudadano tenía el mejor concepto de usted y guardo todavía la esperanza que pida disculpas públicas a los cajamarquinos por este desatino y comportamiento antidemocrático.

La democracia en esencia es tolerancia, respeto a las ideas y propuestas ya sea en mayoría o minoría, la democracia está a punto  de perecer por actuaciones como las suyas señor Mesías Guevara y justo usted representando a un partido político que expone en primer lugar justamente sus credenciales de la  defensa a la tolerancia y al respeto de sus competidores en el escenario político.

En estos momentos en que la corrupción corroe y  deteriora nuestras instituciones, la mediocridad de sus líderes, el cortoplacismo impuesto por los objetivos electorales y el creciente menosprecio de los derechos y libertades como clave del sistema en beneficio de los llamados derechos colectivos. La democracia no sobrevivirá si quienes quieren gobernar persisten en tratar a sus pueblos como miembros de una tribu antes que como ciudadanos.