100 días de gobierno de un cajamarquino: ¿Adónde vamos?

Por: Alberto Moreno Alfaro

100 días de gobierno del profesor Castillo que queda poco en el tintero para generar un balance a favor de su liderazgo y de su manejo gubernamental. Sin embargo podemos decir que núcleo bien la representación peruana en los organismos mundiales llámese ONU; OEA;, organismos multilaterales e incluso en embajadas claves cómo la Estados Unidos y en la economía el ministro Pedro franckie a pesar de su militancia de izquierda a mantenido a pesar de los discursos del Presidente la estabilidad esforzadamente.

La situación monetaria del BCR fue ratificado Julio Velarde ha logrado serenar a los agentes económicos locales e internacionales. Y la palabra nueva Constitución ha salido del libreto del gobierno central dejando alos opositores del gobierno casi sin argumentos de vacancia.

Mirtha Vásquez ha logrado el apoyo y reconocimiento de los partidos de centro político, sobre todo de Alianza Para el progreso que se ha convertido en la base de la estabilidad de este gobierno, un cambio de actitud en el parlamento del partido que lidera César Acuña y el gobierno dependería de muy poco para lograr avanzar.

 El sector minero intenta ser socavado por los discursos de levantamiento y violencia de las huestes de cerrón que se ven “traicionados” por Castillo y la única manera de sostener una precaria oposición es levantando el corredor minero sur y las comunidades de los principales asentamientos mineros cuya producción requiere urgente el país por su importancia no solo tributaria ,sino de generación de empleo directo e indirecto tan importante en esta etapa de pandemia dón el crecimiento de pobreza y extrema pobreza ha subido a niveles alarmantes.

Cabe precisar que Perú Libre, el partido que invitó y lanzó a Pedro Castillo para las elecciones generales, se atribuye originalmente una ideología marxista-leninista. Su fundador y secretario general, Vladimir Cerrón, ha sido públicamente opositor ante la menor señal de moderación o ‘derechización’ de Castillo en el Gobierno, lo que ha devenido en una confrontación a la interna entre los miembros más dogmáticos y sectarios, y el ala moderada que apoya a Castillo. Tal división se evidencia en el Congreso, donde 16 de los 37 integrantes de la bancada oficialista votaron en contra de darle la confianza al actual Gabinete de ministros.

Castillo no calza con el perfil de un político comunista. Sin embargo, hubo momentos en que su discurso provocó un mayor repliegue de la derecha y agudizó la polarización. Castillo podría calificársele como un populista extremo, ciertamente con elementos de izquierda, pero no un comunista. Hasta hoy, Castillo recurre al populismo para reivindicar a grupos injustamente excluidos, pero pintando una cancha entre una élite abusiva y pueblo sitiado. Y hay que recordar que, en un inicio de la campaña, tenía un discurso contrario a las instituciones y que luego rectificó. Pero la línea más ideológica no está en Castillo, sino en la cúpula de Perú Libre, que se presenta como un partido con claras inclinaciones autoritarias.

Para la politóloga Kathy Zegarra, entre los grupos ultraderechistas que piden la vacancia de Castillo no cabe un análisis sobre gestos de moderación ni tampoco deslindes, pues forman sus movimientos con base en teorías cerradas y señalamientos extremos. Es así que rechazan lo mínimamente cercano a la izquierda, al centro o incluso a la centroderecha. Por otra parte, explica que los riesgos son más palpables cuando las sugerencias de destitución contra Castillo se instalan con ligereza en instituciones democráticas o en tribunas de medios de comunicación.  

Para nuestra precaria democracia  preocupa que, dentro de las instituciones, se hable de manera tan ligera sobre la vacancia como si fuera la única herramienta de control político. Existen otras medidas, como la censura o la interpelación de ministros y las comisiones investigadoras, pero las sugerencias de vacancia se han normalizado. El gobierno de Castillo ya está, de por sí, en desventaja por su precaria aprobación ciudadana y los cuestionamientos acumulados por malas decisiones y torpezas políticas. Sin embargo por el bien de todos los demócratas debemos estar vigilantes que los sectores anarquistas de extrema derecha e izquierda quieran convertir a nuestro país en tierra de nadie.

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